Crossed: Psicópata – Volumen 3 [2011]

Normalmente no recibo muchos comics prestados, por un lado porque es muy raro que yo preste y por ende tampoco suelo pedir, y por el otro, porque tampoco tengo muchos amigos comiqueros. Algunos tengo por suerte, y de gustos bastante variados, y así es como el otro día me trajeron este tomito con bastante buena pinta de Crossed: Psicópata.

La tapa dice Volumen 3, pero espero que sea una historia bastante autoconclusiva porque es el Volumen 1 para mi, conocía Crossed de haberlo visto nombrado por ahí en el currículum de algunos autores (como Garth Ennis y Jacen Burrows, por ejemplo, que son los creadores del universo, me cuenta google), pero nada más. Me lo trajeron pensando que me podía gustar, así que correspondía hacerle una reseña rápida aunque sea y así fue, aunque terminó extendiéndose un poco más de lo que pensaba.

Paso rápido a la ficha técnica: Crossed: Psychopath es publicado por Avatar Press originalmente como una miniserie de 7 números que sale entre Enero y Diciembre del 2011, luego recopilada como el TPB Volumen 3 un par de meses después. La edición que llega a mis manos es de la editorial española Glénat, del 2012. Escribe David Lapham, con arte de Raulo Cáceres y portadas de Jacen Burrows.

Crossed no es para cualquiera, se cae de maduro. La tapa y contratapa prometían algo de violencia, pero esta claro que los españoles eligieron las tapas más tranquilas para su edición, porque adentro de se va todo a la mierda mucho más de lo que uno podría sospechar. “Tiene bastante gore y es divertido” fueron las breves referencias que me habían dado, y la verdad es que sí, tiene más que bastante gore, y de a ratos es divertido, pero definitivamente no siempre, ni tampoco cada vez que lo intenta.

Como toda historia llena de violencia, sangre, sexo, vísceras y demás, no es apta para impresionables, por lo que cualquiera que se sienta incómodo con este tipo de escenas o situaciones no conviene que ni agarre la miniserie o TP, y si la agarra, probablemente la suelte muy rápido. En mi caso particular, no es que me gusta específicamente el gore, porque de hecho no es así, pero intento mantener una mente lo más abierta posible, especialmente para con la ficción, y siempre que no sea gore real la verdad que estoy bastante desensibilizado, por lo que puedo disfrutar otras cosas de la historia, como el humor, la creatividad o lo que sea, siempre que lo encuentre. Como ya venía diciendo, a los que si les molesten y les afecten estas cosas es mejor que ni se acerquen a esta miniserie y probablemente tampoco a esta reseña.

El universo de Crossed va quedando bastante claro muy rápido, los protagonistas son un grupo de supervivientes en un mundo apocalíptico donde la mayor parte de la humanidad es infectada y se convierte en un “Crossed”, que vendría a ser una suerte de zombie ultra mega violento y caliente (en el sentido sexual), pero con algo de inteligencia y capacidad de comunicación verbal. Todo el tema de Crossed es porque los infectados todos tienen marcada una suerte de cruz de sangre en la cara. Lapham hace un buen trabajo en presentar todo simple y rápido y que ni se note que es el tercer volumen de una historia que arrancó dos miniseries antes.

Para ilustrar un poco el nivel de gore con el que uno se va a encontrar, Lapham los presenta a los cruzados con un grupo de 4 machos, uno le estaba intentando arrancar la cabeza a un alce muerto y en putrefacción, otro estaba intentando lo mismo a su vez, pero a un buitre que estaba siendo violado por un tercero, mientras el cuarto mira toda la escena de cerca y se masturba furiosamente.

Los dos que estaban enfocados en arrancar sendas cabezas logran su cometido al mismo tiempo, cosa que aparentemente los frustra, porque acto seguido se atacan con sus nuevas cabezas. El que tenía la cabeza de alce claramente llevaba una ventaja de cuernos afilados, los cuales le clava en el pecho con una mano mientras con la otra lo agarra por la verga y lo somete. Acto seguido agarran entre dos al que había quedado peor y el que se estaba masturbando procede a violarlo analmente, pero el que estaba abajo le arranca el pito (con la mano o con el propio culo, no queda del todo claro en la secuencia de arte), lo cual hace que primero grite de dolor para pasar muy rápido a cagarse de la risa de toda la escena, y los otros tres se suman a la risa. Mientras todos se ríen, el pelado que estaba originalmente con el alce le arranca media cabeza con una piedra al violado del buitre, aparentemente ofendido porque le había dicho “flojito”.

La escena termina con el pelado violándose el cadáver del que acababa de matar mientras al lado el que antes estaba con el buitre le daba al que le habían arrancado el pito.

Esto arranca en la segunda página del primer número y lo vemos antes de que se nos presenten la mayoría de los personajes principales, que están observando la escena desde lejos con binoculares, tan rápido que casi que parece como si Lapham quisiera tirar con todo desde el arranque para dar un ejemplo de lo que se va a venir después, cosa de que el que no se aguante esta primera escena abandone el comic después de la primera hojeada o que si se queda, no se venga a quejar después por las escenas que termine viendo.

El grupo inicial de supervivientes que se nos presenta parece ser bastante estándar a primera vista y queda claro después que ese era un poco el punto. Dos mujeres y dos hombres, una pareja compuesta por un ex carpintero que se sabía manejar bastante bien, líder del grupo, y una ex guardabosques que también tenía varios conocimientos que servían para la supervivencia, que se suman a dos médicos que solían ser pareja pero ya no. El sigue queriendo pero ella no se lo banca mucho a pesar de no tener ninguna otra opción, y el otro parece merecérselo un poco y ser medio aparato.

El grupo encuentra poco después de la escena inicial a otro sobreviviente que aparentemente llevaba días en una zanja escondido, con la pierna rota. Amanda, la médica que no se banca mucho a su ex, se pone a cuidarlo y tratarlo ni bien lo encuentra, mientras que el resto discute brevemente el dejarlo ahí por el tiempo que le iba a llevar curar bien la pierna y poder caminar. Amanda los escucha y los corta arrancando un discurso de que no iban a dejarlo y perder la humanidad que les quedaba, lo que los diferenciaba de los cruzados, pero no era la única que estaba escuchando y el nuevo arranca con una historia de que venía con un grupo de ex soldados que estaban llevando a varios científicos a un complejo protegido donde se estaba trabajando en una cura del virus y que hasta aparentemente se había hecho algún descubrimiento ya. El lugar no sería demasiado lejos agrega, estando aparentemente ubicado en Nueva Jersey, aunque no sabía la ubicación exacta.

Todo esto suena demasiado bien para ser cierto, pero el tipo es convincente y, sumado a la fuerza que ya hacía Amanda, se lo llevan con ellos.

Lorre, ese es el nombre del superviviente herido que encuentran, es el verdadero protagonista de la serie y el motivo del “Psicópata” en el nombre, lo cual se empieza a mostrar un par de páginas después de que lo rescatan, en donde pasamos a tenerlo como narrador y vemos que había estado perfilando y analizando al grupo desde el principio y que se había empezado a obsesionar con los labios de Claire y a fantasear con violarla. Es obvio que todo el tema de los soldados y los científicos es una mentira y su verdadero objetivo se va mostrando en los siguientes números, en donde también se desarrolla su historia y el nivel de su perversidad y sadismo.

En esta reseña no voy a entrar en detalle sobre lo que pasa en cada número y como se va desarrollando la historia, por un lado porque estoy intentando evitarlo para hacer reseñas más rápidas y de otro estilo, pero en este caso además porque la verdad que prefiero evitar el prospecto de describir en detalle cada escena de violaciones, matanzas y todo lo que se puede encontrar a la razón de varias escenas por número en general.

Como dije antes, no me indigno ni me molesto en general con el gore, pero tampoco es algo que me gusta más allá de alguna escena grotesca que busque ser divertida de un modo perverso y lo logre, pero éstos casos son los menos en esta miniserie (a Garth Ennis le sale bastante mejor, o al menos Lapham acá no está en su punto más alto se ve). Por más que no me den ganas de quemar este comic (además de que es prestado, no) o de boicotear todo lo que hagan los autores por indignación, no llego a disfrutar de representaciones de cosas tan jodidas, no me logro despegar del todo de lo que representan en última instancia, pero entiendo que este tipo de obra está hecha de una forma consciente para un público entendedor y del palo, y no con tremenda malicia salida de la mente del que debe ser un asesino serial si escribe esto (Lapham) y lo mismo o casi el que acepta dibujarlo y lo hace (Cáceres). Esto último justamente no es lo que pienso, pero no llego a ser del palo como para disfrutarlo tampoco, por lo que una historia no me compra solamente por el gore, aunque pueda hacerlo algo que tenga escenas o componentes así.

Lapham nos comparte muy rápido el hecho de que el verdadero psicópata que hace alusión el título es el aparentemente inocentón Lorre, y lo hace para que pase a ser el narrador y porque está intencionado como el verdadero protagonista interesante de la serie. Los otros personajes no son casi desarrollados en su trasfondo o en su caracterización, solamente un poco como para que no sean figuras de cartón al nivel de las peores películas de terror y tal vez para que nos importe un poco el hecho de que un hijo de puta se aprovecha y les hace cosas horribles a un grupo de personas bastante decentes (por más que el ex de Amanda, Darwin haya sido un poco molesto).

El verdadero objetivo de Lorre es usar al grupo para encontrar a la manada o banda de cruzados que violó e infectó a su amada Lori, su verdadero amor, para vengarse y para recuperar la mochila en donde guardaba la teta izquierda infectada que le había arrancado después de que la abandone en el lugar la manada que la había infectado, violado y mutilado. A todo esto, Lori era una clienta que vivía cerca en el barrio, casada y con tres hijos, que no logra llegar con su familia cuando se desata la infección y se cruza con Lorre, que estaba tremendamente obsesionado con ella y después de que escapan juntos aprovecha la primera que puede para violarla. Después se ofende porque ella llora un poco y la abandona y para cuando se arrepiente y vuelve ya era tarde y la habían agarrado los cruzados.

Sin entrar en detalles, al final termina logrando bastante bien su objetivo inicial, hace que dos bandas de cruzados se enfrenten y se maten entre sí, tras lo cual recupera su teta preciada infectada guardada en un ziplock. Ya para este punto había matado a casi todo el grupo menos Amanda, a la cual le pretende dar de comer la teta infectada hervida para que ella se convierta en Lori y se infecte, pero con su pureza de corazón venza la infección y se quede con él, convertida ya en su verdadero amor. All we need is love y todo eso, o casi. Ah si, antes de eso aprovecha el reencuentro para pajearse intensamente mientras chupa el pezón infectado a través del ziplock, lo cual menciono para que quede ejemplificado que la escena inicial no contenía el ejemplo más raro de una masturbación con el que nos íbamos a encontrar.

Volviendo a la resolución, Amanda se hace la víctima cuando el otro empieza a desplegarle el nivel de su demencia pero al final pelea con todo lo que tiene y, si bien pierde una mano entera y queda bastante malherida, no se infecta, le arranca el labio entero a Lorre y logra escaparse. Lorre sobrevive y se cose de nuevo el labio, dejándolo más impresentable que antes pero bastante bien dentro de todo, y el comic termina con un Lorre renovado decidido a encontrar a alguien más y revivir a Lori, con pensamientos de aprecio para con Amanda, como que “seguramente va a estar bien, es una superviviente como yo” o “siempre será parte de nuestras vidas”.

Con todo lo que fue mostrando, Lapham no se la juega mucho al final, entregando un final abierto tal vez diferente, pero no muy resolutivo. Amanda sobrevive para morir fuera de cámara probablemente muy rápido al estar herida y sin una mano (aunque al ser médica tal vez pueda salvarse), mientras que el psicópata de Lorre termina pareciendo bastante poco afectado por haber perdido el labio y se lo cose de nuevo sin mandar ni un grito y sale a la intemperie a buscar una zorrita cualquiera, con un culito bien redondo y buenos labios (sus palabras, no las mías).

No es que todas las historias tengan que terminar con los buenos ganando y el héroe o heroína sobreviviendo y matando al malo, pero en general prefiero más resolución en los finales, para uno u otro lado, porque tampoco es que Lorre termina “venciendo” y logrando cumplir y llevar a cabo todo su plan, escapándosele al final por confiarse.

Supongo que se puede argumentar que el final va para el lado del realismo en este caso, ya que los asesinos y enfermos como Lorre no son infalibles y es perfectamente esperable que tenga un error como el que tiene, aunque lo cierto es que hasta ese momento venía siendo mostrado casi como infalible y el error amateur lo comete al final después de haberse ido perfeccionando con varias víctimas.

Estaba en un estado de exaltación mayor a los anteriores por toda la ceremonia del momento cúlmine donde se suponía que Amanda iba a hacer una suerte de metamorfosis en su amor, además de mostrar ya directamente varios componentes de desapego con la realidad, cosa que no había hecho antes a ese nivel. Por otro lado, por suerte no “gana” Lorre, siendo que es un enfermo hijo de puta. Puede que se me esté escapando algún otro aspecto de lo que quería lograr Lapham con su final y lo cierto es que no me parece un desastre, pero no me genera demasiado.

Lamentablemente esta escena no esta en el comic

No tengo muchas dudas de que esta miniserie de Crossed debe ser de las historietas más explícitas que leí, especialmente en cuanto a gore y violencia, y no hay dudas de que Lapham y Cáceres llevan todo hasta un límite al que no hubieran podido llegar ni siquiera en Vertigo, MAX, u otra línea para adultos de DC o Marvel, pero me da un poco de gracia que con las cosas que muestran igual claramente jueguen con algunos límites de censura. Puede que haya sido una elección artística por parte de los autores, pero lo dudo por el cuidado en no mostrar en ningún momento un miembro erecto masculino o una penetración vaginal o anal en detalle.

Te aprueban una escena en donde están tirando nenes en una trituradora de madera que tira toda la sangre y las partes en una pileta llena de sangre, mostrándote los nenes asustados, otros siendo tirados, cabezas, partes y mucho más, pero si hay penetración tiene que ser implicada, no sea cosa que vayas a mostrar el mínimo detalle. No es que lo esté reclamando, supongo que ya con lo que hay es más que suficiente, pero me sigue llamando la atención que ahí se ponga el límite porque sino ya es considerado material pornográfico y esa clasificación implica toda otra serie de cosas (seguramente, no lo se en detalle pero me imagino que debe ser así en cuanto a la distribución y las ventas, etc).

Crossed: Psicópata tiene momentos entretenidos, pero no llega a gustarme. Me gustaron algunas cosas, me enganchó de a ratos, tiene algo de morbo divertido y se diferencia lo suficiente de otras historias apocalípticas como para que se sienta relativamente fresco el universo, pero termina y pasa sin dejar demasiado. Da ganas de mirar que otras cosas de Crossed hay también, lo cual es un punto a favor.

No es la primera vez que me encuentro con el recurso o el motivo de “grupo de supervivientes que se encuentra con que uno de ellos es peor que los zombies/monstruos de afuera”, es relativamente común en historias de ciencia ficción o apocalípticas, pero normalmente el psicópata no es el protagonista, como es en este caso, pero esto no llega a ser Dexter en Crossed. Hay diferencias en todo sentido, pero la principal es que Lorre, por el nivel de perversidad que muestra, sobrepasa desde el principio la tenue barrera que permitía que la mayoría hinche por Dexter, un asesino que se reconocía como un enfermo con la necesidad de matar gente, pero que seguía un código moral y solamente mataba asesinos y no inocentes.

Es un protagonista distinto entonces desde el vamos también desde ese aspecto, porque nunca pretende ser ni un antihéroe ambiguo, es decididamente el villano (y si uno hincha por Lorre es un signo bastante preocupante) y Lapham lo deja claro desde el primer número, pero no logra entregar una historia memorable al final del camino.

El arte de Raulo Cáceres, que se entinta a si mismo, es en general muy detallado y se luce en general en las escenas de violencia y de mayor impacto y hace un buen trabajo en toda la miniserie en general, pero tiene varios puntos flojos, aunque tal vez sea particularmente mi visión subjetiva sobre la interminable procesión de cuerpos femeninos estilo baywatch, todas altas, de piernas bien largas, tetas enormes de dimensiones y forma perfecta y siliconada, y culos esculpidos a lo vedette.

Puede que no sea sólo que esto está saliendo en el 2011 y no en 1991 sino también mi propia preferencia por mujeres con cuerpos y dimensiones reales, y no caricaturas de Vicky Xipolitakis con diferentes pelucas, pero el arte de Cáceres sufre por esto y no lo redime el que no sea sólo él y sea casi la norma en los comics estadounidenses, desde el mainstream hasta obras escandalizadoras y mas indie como ésta. No son sólo las mujeres, pero se llevan el comentario más extenso porque son lo que miro primero pero principalmente porque es en donde es más pronunciado, además de que son a las que muestran más veces en bolas por estar dirigido a un publico masculino heterosexual, pero en el caso de los hombres también se da, si bien en menor medida, en varios casos, como en el de los otros dos protagonistas que mueren que parecen más superhéroes vestidos como personas normales, que personas comunes y corrientes, de físicos diversos.

Cierro con un par de comentarios sobre la edición en particular, no conocía a Glénat ni de nombre la verdad y me llevo una muy buena imagen, especialmente desde lo técnico. No tengo idea de cuanto puede haber salido acá pero la edición en sí es un lujo, el papel y la impresión es de calidad muy alta, y la encuadernación parecer ser bastante decente y duradera también, así que es un aprobado en todo sentido. La traducción obviamente que tiene varias cosas esperables como múltiples follar, polla y demás, pero no me resulta excesivo (o tal vez me queda el acostumbramiento de mi infancia con Zinco) ni distrae demasiado, aunque obviamente preferiría algo más neutro, para empezar.

Crossed: Psicópata – Volumen 3 va a estar entonces en las bibliotecas o cajas de los completistas que vengan siguiendo y comprando lo que salga del universo de Crossed, y se la recomiendo también a cualquiera que tenga ganas de leer una obra bien gore, bastante gráfica y bien dibujada, que entretiene y engancha en forma pasajera al menos, pero que termina bastante rápido y que a mi no me termino de cerrar y por ende de gustar, por lo que no puedo realmente recomendarla en general.

Rating: ★★☆☆☆

 

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