DC The New 52 – Segunda Ola – Mayo 2012

En Mayo del 2012, DC arranca con la Second Wave de títulos de los Nuevos 52, cancelando 6 series regulares con su número #8, Blackhawks, Hawk & Dove, Men of War, Mister Terrific, OMAC, y Static Shock y reemplazándolas por otras 6, Dial H, Earth 2, G.I. Combat, World’s Finest, Batman Incorporated y The Ravagers.

De esto se desprende, sin necesidad de demasiada conjetura, el que DC decide ser bastante proactivo para bajar las series que no funcionan y reemplazarlas por otras nuevas, dejando en claro el costado experimental de este nuevo Universo y el hecho de que DC Editorial no iba a dudar en seguir experimentando para encontrar lo que de mejores resultados. Esto no es necesariamente algo malo, especialmente teniendo en cuenta que varios de los títulos que fueron cancelados eran de lo peor de este nuevo Universo, pero vale preguntarse sobre el principal motivo que va a llevar a DC a una cancelación. Si la razón va a ser siempre el número de ventas, es posible que hayan varias cancelaciones de series buenas o con potencial pero que no son un éxito de ventas instantáneo. Esto hablando hipotéticamente, no es el caso con las cancelaciones que se dan para esta Second Wave, aunque un par tuvieran potencial. No me voy a adelantar acá a lo que pasa en las siguientes 3era, 4ta, 5ta, etc, pero las olas de DC terminan bajando varios títulos de sus 52 originales.

Queda claro que el Universo de los New 52 de DC desde el principio fue un gran experimento, ambicioso, marketinero, pomposo, pero que quiso abarcar mucho con 52 títulos, y era esperable que bastante rápido se empiecen a notar las fallas en la concepción, o en la calidad de las historias, o en varias cosas a la vez.

Paso entonces a mis comentarios sobre los títulos cancelados, si fue justo, si los voy a extrañar, si además de cancelados deberían ser borrados de la continuidad y de cualquier biblioteca física o virtual, y más:

Blackhawks

Escrito desde su primer número por Mike Costa, escritor desconocido para mi que empezó a trabajar en la industria en el 2008  y ya lleva hechas varias cosas publicadas (G.I. Joe, Transformers), pero que no le va muy bien con el título que le asignan en el nuevo Universo DC. No tengo manera de saber si Blackhawks fue una propuesta del propio Costa o si se tuvo que quedar con el título por descarte o sin muchas otras opciones, pero lo cierto es que, sea cual sea el caso, no logra generar demasiado interés en su debut, y empieza a perder el que generó tremendamente rápido. Pasa de vender 36.000 copias del primer número a poco más de 12.000 del #5, quedando un tercio de los lectores originales después de sólo 5 números, por lo cual la verdad no se le puede criticar demasiado la decisión a los editores. La serie sigue perdiendo lectores consistentemente y termina su breve historia vendiendo poco mas de 9100 copias, el peor vendido de los 52.

En mi artículo original sobre el reboot de DC y los Nuevos 52 además de armar un TOP 10 arme un LOW 5, listando cuales a mi parecer habían sido los 5 peores títulos y Blackhawk tuvo el dudoso honor de llevarse el puesto nro 1 del ranking para abajo. Esto fue más que nada por cosas como los apodos y personajes genéricos, o la gran cantidad de nuevos personajes siendo introducidos a la vez en un espacio y tiempo muy reducido. A esto le podría agregar la temática en sí sobre inteligencia/espionaje militar, black ops, covert ops, etc, que no me llama demasiado desde que deje de jugar con Spytech y Rambo, aunque cualquier buena historia me va a gustar igual.

Ese análisis se basaba solamente en el primer número, por lo que no podía pasar de unas primeras impresiones. Después de leer los 8 números completos de la serie, que termina siendo solamente una miniserie al final, me encuentro con que el título fue levantando mientras había más tiempo y espacio para establecer a los diferentes personajes, las dinámicas, personalidades, etc, logrando diferenciarlos mejor y que no se sientan solamente un estereotipo. No llega a tener grandes personajes ni a ser un gran comic, ni tampoco uno bueno, pero si logra ser uno pasable, que se deja leer y que al menos no da ganas de mirar para otro lado y pensar en otra cosa más que prestarle atención a esto, lo cual es bastante teniendo en cuenta las expectativas iniciales.

Con respecto al arte, Graham Nolan es el artista regular de los primeros 4 números, aunque esto debería ir un poco entre comillas, ya que su trabajo termina siendo acreditado como “Layouts”, o sea básicamente bocetos, diseño de página, etc, mientras que otros artistas se encargan de terminar y entintar su arte. Ken Lashley lo hace en el #1 (además de encargarse de todas las portadas de la serie), Trevor McCarthy en el #2, Trevor Scott en el #3 y Victor Ibañez en el #4, con diferentes resultados. Por más que esté Nolan de base en los 4 números, el arte termina siendo muy dispar en estilos en el producto terminado, con mucha diferencia entre uno y otro. Me quedo con Nolan+McCarthy y Nolan+Ibañez, aunque el español mande bastante fruta con las caras varias veces.

Para los siguientes 4 números el encargado de los dibujos es Carlos Alberto Fernandez Urbano, más conocido como CAFU (aunque yo no lo tenía), también español al igual que Javier Bergantiño, Bit, en tintas, y Carlos Rodriguez, que se encarga de los dibujos de varias páginas del #7 y #8. El dibujo no será un carril derecho, pero CAFU se destaca bastante en comparación con lo anterior, levantando la calidad del arte junto con Bit, pero se ve que las entregas se le complicaron un poco y tuvieron que acudir al que seguramente fue un amigo recomendado, Carlos Rodriguez, que sigue la misma línea (seguramente ayudado por las tintas de Bit) y bastante bien, aunque se noten diferencias en las caras y expresiones.

Así es como la nueva serie regular de los Blackhawks termina cancelada después de 8 meses, bastante lejos del éxito de la encarnación original que corrió desde 1957 a 1984, en una época y mercado distintas, claro está, pero también con distintas historias, mentalidad y personajes. La modernización del concepto no terminó pegando con la gente, y se entiende. Empezó pintando muy mal, resultó no ser malo-malo, pero tampoco logró ser nunca nada que enganche demasiado y no creo que se lo vaya a extrañar mucho.

 

Hawk & Dove

Como cortar limpiamente una cabeza de un mordisco, por Rob Liefeld

Uno de los títulos más particulares de los Nuevos 52 ya desde el vamos por ser particular y exageradamente 90s e Image, cosa bastante exagerada ya de por si. Un comic de un pasado bastante infame publicado en el presente, completado (y causado) con la vuelta “estelar” de Rob Liefeld a los personajes que lo hicieron famoso y lo lanzaron a cambiar para siempre los comics, la visibilidad de los pies, y el número de bolsitos que llevan los superhéroes, además de las armas gigantes y a veces un poco torcidas y extrañamente flexibles.

Esta es una de las decisiones más extrañas de DC para su nuevo Universo, para el que se ve que quisieron ser realmente abarcativos y ofrecerle algo a todo el mundo, incluyendo claramente a un supuesto público que consumió y extrañaba en sus comics todavía hoy un poco de anatomía incorrecta para acomodar más músculos, expresiones de ira y dientes apretados, dedicados a bastante acción rimbombante y muy poco contenido que amague siquiera a ser interesante. Alguno de los editores de DC, ya jugado después de que se apruebe la publicación de esta atrocidad, se debe haber dado cuenta de que darle el título directamente a Rob para que lo escriba y dibuje era un shock demasiado fuerte para digerir de una, por lo que pone a un escritor comodín, Sterling Gates, para que lo ayude a intentar hacer algo del título y sus ideas. Queda claro que no lo hace y no aporta nada bueno, pero la intención estaba, supongo.

Gates es un escritor que empezó a trabajar en comics en el 2007, haciendo más que nada cosas para DC (Superman, Supergirl y algunas cosas más), y lo cierto es que no tuve oportunidad de leer nada por él antes que esto, por lo que intentaré no juzgarlo solamente por una colaboración con Liefeld, cosa mufada desde el vamos. Gates da entrevistas al principio vendiendo un poco de humo obligado, diciendo cosas como que quería tener una etapa larga con H&D, pero las entrevistas siguientes son las de su salida del título, rajado por el editor porque querían llevar al título en otra dirección, lo cual es un eufemismo para “queremos darle todo el control a Liefeld como último error e intento desesperado de que venda algo esta bosta infecta”. Gates no se la juega igual y habla bien de todo el mundo en su salida, lo cual sea cierto o no es lo inteligente para hacer en un mercado con opciones laborales limitadas.

Rob Liefeld hizo millones de dólares con su arte.

El hecho de tener una página sobre comics, comentarios, reseñas, palabras y palabras sobre ellos, e intentar ponerle onda para incluir de todo y escribir sobre varias cosas en general, hace que a veces tenga que torturarme un poco a mi mismo para hablar de estas diversas cosas y saber de lo que hablo. Así es que termino una vez más leyendo y dedicándole tiempo a una obra de Liefeld, lo cual puede parecer triste, autoflagelante o muy dedicado de mi parte, pero sea como sea, para intentar ponerle un poco más de onda, intentaré encontrar y nombrar aunque sea una viñeta, diálogo o imagen rescatable o al menos de una anatomía relativamente cercana a la humana, en contraste con los probables numerosos abortos de la naturaleza que intentan ser parecidos a personas, y sin pies. Algo tengo que encontrar (edit: No fue así………… nah bueno, algunos dibujos aislados que quedaron lindos hay, muy aislados).

Hablando de las ventas, Hawk & Dove corre una suerte bastante parecida a Blackhawks aunque levemente mejor. Arranca vendiendo 38.000 copias para estar ya en los casi 16.000 en el nro 5, momento a partir del cual los editores sacan a Gates y dejan a cargo de todo a Liefeld, sin dudas sabiendo ya que por suerte lo iban a cancelar pronto y no iba a tener tiempo de hacer muchos desastres que les arruinen el nuevo universo por asociación, aunque llega a darse el gusto de usar a Batman antes de irse y termina la serie dejando las ventas en 12.000 para su último número. Este es uno de los casos en los que una tendencia descendente muestra que la sociedad va creciendo.

En cuanto a mi artículo original de los Nuevos 52 de DC y su TOP 10 y LOW 5, terminé poniendo a Hawk & Dove en las Menciones Especiales de los peores cinco títulos, pero no entre los 5 peores en sí, lo cual es un muy pequeño (casi inexistente) detalle a su favor.

Yo tendría la misma cara si me traen la comida y no me traen ni cubiertos, ni vasos, ni nada de tomar

Al igual que en la mayoría de los casos, en esta nueva serie de Hawk & Dove, más allá del reboot, muchos de los detalles principales son iguales a la continuidad de siempre del personaje, como la muerte de Don, el primer Dove, por una pared de ladrillos de un edificio que se le derrumba encima mientras salvaba un nene (que originalmente pasa en Crisis en Tierras Infinitas) y su reemplazo por Dawn, una nueva Dove que sale de la nada y se le pega como es inevitable, además de estar bendecida con el poder de la super compasión, entre otros (inteligencia, compasión, fuerza aumentada, vuelo y danger sense). No se si fue idea de Gates o de Liefeld, pero la compasión no es un super poder, o no debería serlo la verdad, pero se ve que no son buenos con los detalles en general.

El tema es que la serie parece levantada justo después de que haya terminado la original, pero siendo peor y sin lo entretenida que logró ser la otra en sus mejores momentos. En vez de crecimiento y maduración, termina mostrando involución de Liefeld, lo cual supongo que no era la intención pero sospecho que le chupa un poco un huevo todo.

No tardan mucho en presentar a los nuevos villanos, básicamente Hawk & Dove con otros colores, nombres y pájaros emblema (?) y malos. Tan malos que hasta cuando están por darse un beso se miran mal. Condor y Swan pelean entonces con Hawk & Dove en el enfrentamiento del siglo, Dove termina siendo más que un avatar de la paz para convertirse en un avatar de la paz que tiene una gran batalla y poder adentro que solamente la paz puede frenar. La verdad que este comic es tan malo. Una historia completamente embolante, arte que da pena llamar así, errores boludos como globos de diálogo puestos en el personaje equivocado, o dibujos que no coordinan con el diálogo, y la lista podría seguir.

Rob Liefeld hizo millones de dólares con su arte.

Divierte un poco al principio leer y escribir con tanto detalle sobre una historia tan olvidable acompañada del arte malísimo de Liefeld, pero al final, mientras se pasan las hojas, termina aburriendo al ser siempre lo mismo y ni siquiera lograr sorprender en su mediocridad. Rob Liefeld es un tipo que se hizo millonario con su arte, tuvo comics que vendieron millones de copias, vendían cientos de miles mensualmente, y después de veinte años no puede dibujar pies decentes, más de 5 peinados o 3 posiciones de una boca (en orden de uso: dientes apretados y bien visibles, boca bien cerrada acompañando cara de enojado y boca abierta en sorpresa, perfecta para momentos en los que no hay sorpresa ni se la está queriendo representar) ni una anatomía más o menos consistentemente correcta, con un uso de la perspectiva decente, etc.

Pasados tantos años no tiene sentido reclamárselo la verdad, y menos teniendo en cuenta que se comió el cuento de sus fanáticos sobre que es simplemente su estilo y todo es justificable por éso. A quien le importa la anatomía básica o el arte que resulta atractivo de mirar, si Liefeld te dibuja posiciones que harían que cualquier persona se quiebre varios huesos, la columna, cadera, etc, con bíceps gigantes, músculos por todos lados, caderas en las mujeres que se parten con un vientito, y demases cosas que tienen toda la onda. Antes bastantes pensaban eso por algún motivo, pero fueron desapareciendo con los años hasta el punto de que no te puede vender mucho más de 10k de copias por mes de la serie que lo hizo famoso originalmente, lo cual termina siendo justo. Espero que finalmente se aviven y dejen de darle títulos y plata y le den laburo a los que tengan talento, Liefeld que se autopublique y trate de no quebrarse a si mismo en el proceso, o bien que siga editando las cosas buenas que hacen otros con sus personajes, como fue y/o es el caso.

Cuando se va Sterling Gates, probablemente después de lágrimas de culpa y arrepentimiento por haber colaborado para traer este aborto al mundo, Liefeld termina de tomar control de la historia y lo primero que hace es llevar a su dúo a Gotham, para encontrarse con Batman y Robin (Damian, aunque lo dibuje exactamente como Tim) y hacer una de las peores caracterizaciones de Batman que vi en mucho tiempo, lo cual no es una exageración porque la frase queda linda. El encuentro titánico viene con frases inolvidables, como Hawk diciéndose en su diálogo interno “Can two dynamic duos make one fantastic foursome? We are about to find out.”, porque claramente Hawk piensa en diálogos acartonados que suenan a un narrador de un dibujo animado estilo SuperAmigos.

En su segundo número Liefeld presenta a un flamante nuevo villano, Hunter, una copia trucha de Kraven The Hunter con la cara y parche de Deathstroke, pero pelirrojo, que disfrutaba cazándolos por el desafío. La “historia” de estos últimos números ni siquiera merece ser mencionada para decir que no lo merece, y si hay algo bueno en este final de Hawk & Dove es que el arte mejora de a ratos muy levemente gracias a las tintas y terminaciones de Marat Mychaels, quien paradójicamente fuera en sus principios uno de los tantos clones de Liefeld, y que claramente con muy poco a lo largo de los años superó a su “maestro”.

Puede que sea excesivo y esté ventilando subconcientemente otras cosas sobre el pobre Liefeld, pero no, en realidad no. Hawk & Dove es malísimo. Liefeld no es ningún pobrecito, dibuja como el orto y le chupa un huevo todo. Perfectamente cancelado, ni debería haber arrancado.

 

Men of War

A diferencia de los dos anteriores, no incluí a Men of War dentro del ranking de los 5 peores títulos de los 52 en mi artículo inicial, aunque ya de por sí no lo incluí en ningún lado, menos en la mención al pasar que hago de estos primeros 6 títulos cancelados. Esto por un motivo muy simple, Men of War definitivamente no es de los peores de los 52, pero tampoco está ni en el grupo extendido de los destacados.

Men of War tiene una historia principal escrita por Ivan Brandon (Viking), con arte de Tom Derenick, acompañada por una historia de soporte de algunas páginas, como se estilaba hace algunas décadas. La historia principal de Brandon tiene como protagonista al Sgt. Rock, clásico personaje de guerra de DC que hace rápido su aparición en el nuevo universo, aunque en este caso todavía no como un Sargento, sino como un Cabo bastante rebelde a la autoridad cuando ésta pretende que cumpla órdenes pelotudas o juzgadas erróneas, ganando múltiples misiones gracias y a pesar de su desobediencia. Lo reclutan a un grupo especial del ejército, aunque no queda muy claro igual cual es su denominación ni en que guerra se está peleando tampoco, si es que hay alguna, ya que las misiones son en contra de insurgentes o rebeldes bastante genéricos, sin que se mencione ni de donde son en general. Claramente el foco de la historia no es brindar un marco fuerte sino centrarse en la acción y en la caracterización del Sgt. Rock, que gana su rango clásico bastante rápido.

Recién para el nro 5 Brandon empieza a darle forma a una suerte de continuidad en la historia con un villano central, un tal Hearst, que se armó una especie de Dream Team con soldados que pelearon contra Napoleón o en la Guerra Civil norteamericana, ya que aparentemente es inmortal y puede pasarle su regalo a otros, o algo por el estilo. Atrapan a toda la Easy Company (el comando de Rock), pero por segunda vez los salva el soldado Korba, que en vez de ser un griego tiene el poder de ponerse todo rojo y liberar una explosión de energía que noquea a los enemigos. Brandon se va después de esto, dejando 6 números olvidables en los que no logra enganchar ni por cerca y con una serie ya cancelada para este punto, aunque todavía vayan a salir dos números más.

Para el #7 James Robinson se encarga del título acompañado por arte de Phil Winslade, y cuenta una historia que tiene como protagonistas a un grupo de S.A.S. (Special Air Service), más específicamente un tal George Saint, un S.A.S. que se embarca en la mision personal de matar a un insurgente taliban llamado el Leopardo que había masacrado una granja llena de inocentes. Lo encuentra, mata a un par de talibanes que lo acompañaban, pelean extendidamente, y lo mata. Fin del número. A James Robinson lo banco bastante por su Starman y algunas cosas más, pero acá se nota que está robando bastante, contando una historia con menos substancia que un par de los backups que solamente tuvieron un par de hojas, varias menos que Robinson. El arte de Winslade es muy destacado en su mayor parte, y se nota que sus dibujos se ven mucho mejor cuando se entinta y pinta a si mismo.

Men of War termina con una historia distinta a las anteriores, escrita por Jeff Lemire y Matt Kindt, con arte de Tom Derenick, que protagoniza a S.H.A.D.E., Frankenstein y el G.I. Robot, J.A.K.E., en el medio de la 2da guerra mundial peleando contra nazis, impresionando hasta a Winston Churchill. Frankestein termina peleando contra un robot construido por un norteamericano capturado por los japoneses, pero no por mucho porque resulta que en realidad logró construirlo para que traicione a los japoneses y pelee para los aliados, que es lo que termina haciendo, quedándose con Frank. Este último número no tiene historia de backup a diferencia de los anteriores, cosa que puede que sea porque en realidad más que un número de Men of War sea un número apócrifo de Frankestein, Agent of S.H.A.D.E., casi como si no hubieran tenido una historia más de MoW y hayan tenido que rellenar con lo que pudieran que más o menos pegue.

Terminada la serie, queda claro que hay varias cosas que le juegan en contra a Men of War que ya se ven desde el primer número, como el hecho de no tener un marco demasiado claro, no tener tampoco un hilo reconocible en la historia ni nada que enganche demasiado, y especialmente todo el espíritu de guerra genérica PG13, teniendo que ponerle la categorización Teen Plus (un paso más arriba de Teen, la más apta para todo público) por todo el tema de la Guerra, armas, violencia y relacionado, pero manteniendo todo con la menor sangre posible a pesar de que vuelen explosiones, fuego y balas por todos lados, aunque las escenas más violentas pasen fuera de cámara. A favor le juega un muy buen arte de Tom Derenick, que se entinta a si mismo y adapta su estilo rememorando bastante el estilo clásico de los viejos comics de guerra como el volumen original de Men of War y otros, y tiene la verdad muy buenos momentos. Las muy buenas portadas de Viktor Kalvachev (aka Victor) también le suman para redondear un producto bastante atractivo visualmente.

La primera historia secundaria, o backup de la principal, está escrita por Jonathan Vankin, desconocido para mi, con arte de Phil Winslade. Al igual que la historia principal, el arte termina siendo lo más decente de la embolante historia que corre desde el #1 al #3 y cuenta los pormenores de una misión bastante olvidable de unos Navy Seals, que se encuentran con un par de dificultades, todo muy olvidable. La segunda historia, backup del #4, está escrita por B. Clay Moore (otro desconocido para mi), con arte y color por Paul McCaffrey, y tiene como protagonista a la división del ejército “Special Combat and Unconventional Logistics Laboratory”, un laboratorio con pinta psicodélica y un par de geeks que están probando un nuevo desarrollo del ejército, una suerte de mecha lejanamente reminiscente al ED-209 de Robocop. La historia dura un par de hojas y se termina, por lo que no tiene tiempo ni espacio para mostrar demasiado más que lindo arte de McCaffrey, que anda bastante bien.

La tercera historia backup está escrita por Matt Kindt, con dibujos de Patrick Scherberger y tintas de Dan Green, que son los que aprovechan mejor el poco espacio y cuentan una historia sobre un enfrentamiento a cuchillazos entre un supuesto terrorista que había plantado una bomba y una mujer soldado o operativa especial que pelea y lo frena. El argumento no es nada especial, pero el desarrollo de la pelea y el contraste de los diálogos internos de los dos resulta interesante. Al menos intenta algo con más substancia. La cuarta historia backup está escrita por John Arcudi, con arte del gran Richard Corben, y es una historia de una representación moderna de la guerra civil, más específicamente de la famosa batalla de Gettysburg. El simulacro va normal hasta que aparece un espíritu de la batalla bastante irritado por tantos salames jugando a la guerra, por lo que toca a uno y le muestra la verdadera cara de la batalla de Gettysburg, dejando lógicamente bastante shockeado y cagado al pibe. Cortita, como no puede ser de otra manera con unas pocas páginas disponibles, pero junto a la anterior de lo mejor de estos backups, con una crítica bastante poco sutil a los simulacros que se hacen  recreando batallas sangrientas, y lo acompaña muy buen arte de Corben.

El quinto backup, en este caso del #7, está escrito por (el infame) J.T. Krul, con arte de Scott Kolins, y cuenta una historia de un grupo de soldados estadounidenses en Irak que termina bajo ataque, les bajan el helicóptero y terminan muriendo todos menos uno, que vuelve a casa. Krul aprovecha su espacio para contar una historia más sobre el contraste de lo que se vive en la guerra, lo terrible y realmente inimaginable para nadie que no lo haya vivido (como es mi caso, no se el de Krul), y lo difícil que es adaptarse a la vida normal de nuevo y conseguir un laburo. No es mala, pero es algo que se ha contado varias veces antes, muchas veces mejor, además de con más espacio para el desarrollo.

Men of War termina siendo uno de los experimentos más fallidos de los Nuevos 52, quiere emular a los viejos comics de guerra de DC y así cubrir el espacio del comic de guerra dedicado a la guerra más convencional y realista o con más conexión con ejércitos y divisiones militares reales del mundo, como los Navy Seals, S.A.S., etc. Otros comics de guerra como Blackhawks se dedican más a la parte de inteligencia, tecnología, espionaje y operaciones encubiertas, mientras que en Men of War están los soldados y la acción directa, pero filtrado para adolescentes. Al no poder contar historias de guerra sin filtro,  terminan apareciendo cosas como el soldado de la compañía de Sgt. Rock que explota liberando energía como un superpoder o el número que protagoniza Frankenstein, alejándose de la guerra convencional, por más que paradójicamente éste último sea uno de los números más decentes.

Una historia principal con la que no pasa nada, protagonistas, personajes y escritores cambiantes, y por el otro lado muy buenas portadas, arte y color adentro, queda claro qué fue lo que sin dudas tuvo más influencia en que el título no logre enganchar a una gran cantidad de lectores, y menos todavía mantenerlos. Arranca vendiendo 33.700 copias, apenas alrededor de 200 más que el peor vendido, y ya para el final termina vendiendo apenas 9700 copias, 600 más que el peor vendido. Nunca llega a ser el peor, pero es bastante consistente en arrancar siendo el segundo peor vendido al principio y mantenerse en el mismo puesto al final de su corta etapa, por lo que la cancelación estaba más que cantada.

Lo paradójico es que terminé escribiendo bastante sobre uno de los títulos que menos me gustó, culpa en gran parte de la cantidad de diferentes escritores y artistas que participaron y que me fuerzan a aunque sea mencionarlos al pasar con algún comentario agregado. Ya tuve que dedicarle bastante yo, no vale la pena que lo lean, pero si lo hacen pueden usar el espacio de comentarios para descargarse.

 

OMAC

No sorprende que a Dan Didio, editor en jefe y arquitecto del Universo DC desde hace varios años (ayudado por la visión de varios otros), le den ganas de encargarse de escribir uno de los 52 nuevos títulos, como tampoco termina sorprendiendo cuando éste es uno de los que caen en la primera tanda de cancelados. Arranca siendo el título menos vendido de los 52 con 33.500 copias (aunque con unas 200 copias de diferencia con Men of War) y el número baja constante como pasa con el resto de los cancelados. Si bien no termina siendo el que peor vende al menos, con 11.300 copias está solamente un par de miles más arriba de los peores, muy poco como para justificar mantenerlo desde una visión comercial, además del hecho de que no era ningún diamante escondido desde el contenido tampoco.

OMAC fue uno de los títulos que incluí dentro de las varias Menciones Especiales que acompañaban el ranking del TOP 10 de los 52 nuevos títulos, porque si bien no era material para el TOP, el primer número prometía. La historia está en manos del ya mencionado Didio con la ayuda de Keith Giffen, en una colaboración en la que no queda demasiado claro quién hace cada cosa, aunque me imagino que el input de Giffen debe ser más que nada en argumento, ideas y alguna que otra línea de diálogo, siendo Didio el que se encarga del todo el resto además de tener la última palabra (sea eso algo bueno o no).

Giffen se encarga también del arte de la serie, con Scott Koblish ayudándolo en tintas, y es un placer verlo. Hacía bastante que no lo veía a Giffen dibujando regularmente una serie y casi que extrañaba un poco su estilo medio cuadrado, Kirbyesco (más que apropiado teniendo en cuenta quién creo a OMAC y sin dudas acentuado por esto), dinámico y expresivo. De chico pensaba que Giffen simplemente dibujaba mal y no me gustaba, pero bueno, por suerte crecí. Giffen hace todas las portadas también, a veces con ayuda de Koblish o en el color.

El primer número empieza bien arriba, presentándonos a un protagonista que trabaja en el Laboratorio Cadmus al cual no vemos hasta el final porque aparece directamente convertido en OMAC, rompiendo todo. El objetivo de OMAC, claramente dirigido por quien resulta ser el conocido satélite Brother Eye, es llegar a la mainframe de Cadmus, cosa que logra después de acceder a los niveles secretos inferiores y pelear contra Dubbilex, Mokkari, y varios mutantes más. Por que quiere acceder, no sabemos, recién al final nos enteramos de que Brother Eye es quién está atrás de todo y de que el protagonista no tiene idea ni entiende nada. El número tiene buena acción, plantea un interrogante que intriga (que puede sonar boludo, pero como varios de los otros ejemplos en esta lista pueden demostrar, no es tan fácil), tiene lindo arte y dan ganas de seguir viendo como va la cosa. Se lee muy rápido eso si, y tampoco es que te vuela la cabeza, por lo que no me sorprende que haya pasado bastante desapercibido por el grueso de los lectores.

Ya en el segundo número nos enteramos de que O.M.A.C. en esta encarnación para Brother Eye significa “One Machine Attack Construct”, lo cual tiene bastante menos onda que el original “One Man Army Corps” de Kirby. Por otro lado, también nos enteramos de que Cadmus es parte de Checkmate, por lo que Sarge Steel y la agencia se manda a cazar al gigante celeste con la cresta azul. Aparece el Amazing Man de los Nuevos 52 que resulta ser un renegado que escapó de Checkmate después de que Cadmus experimente con él y lo convierta en lo que es, y el FBI manda a la policía en una BOLO ALERT, que aparentemente es algo importante porque salen todos rajando a buscarlo y consiguen que a OMAC lo active por celular el satélite ojo para desactivar todo el quilombo. El cliffhanger final de este nro 2 tiene la gran revelación de que Maxwell Lord es quién es el cerebro atrás de Checkmate y que además tiene una enemistad personal y un pasado con Brother Eye. Claro que la gran revelación se ve disminuida por el hecho de que en su infame final en la anterior continuidad de DC Maxwell Lord también estaba a cargo de Checkmate, además de haber tenido antes ya una relación conflictiva con una inteligencia artificial, aunque en un pasado más lejano y feliz.

Suena un poco raro el que Didio ponga a Giffen a escribir una nueva versión de Maxwell Lord, el personaje que hizo famoso y parte de una de las etapas más recordadas de la Liga de la Justicia y de los comics de DC en general y que Didio terminó matando (o bien teniendo la decisión final) en Countdown poco después de asesinar al Bicho, otra parte enorme de esa Liga. Por otro lado, a Didio se le atribuye también el querer en general acabar y desarmar en las historias y la continuidad a casi todo lo relacionado a esa etapa, salvándose un par como Booster Gold y Batman, por nombrar un par. Teniendo en cuenta todo esto suena casi como que puede haber sido una triste ofrenda de paz de Didio, o más probablemente (?) un embate sádico más al obligarlo a usar a los personajes a su manera y distorsionados como el los quiere, con Max como villano en Checkmate. Sea como sea cualquiera de los dos, me es inevitable que automáticamente le reste algún punto a la serie.

Y si, le encanta decir que él es OMAC. No lo juzguen.

 

Mister Terrific

Este es uno de los títulos que a priori tenía bastante potencial, pero no logra despegar en manos de Eric Wallace, escritor que arranca a escribir comics en el 2008 y lo hace solamente para DC (haciendo un par de tie-ins a Blackest Night y números de Titans además de esto, por ahora). El arte es de Gianluca Gugliotta, que arranca con altibajos acompañado por Wayne Faucher en tintas.

Al primer número le di bastante duro en mi post sobre los Nuevos 52, poniéndolo en el puesto 4 del LOW 5 de títulos, pero al releerlo me encuentro con que mi mirada es un poco más benévola. Si bien los motivos por los cuales se mereció ese puesto no desaparecieron, como la demasiado fuerte caracterización de Terrific como una copia de Batman pero más científico, el arte inconsistente, una historia que no atrapa demasiado y elecciones dudosas como el triángulo amoroso Power Girl-Terrific-Aleeka Okafur, pero el número tampoco es un desastre y deja la puerta abierta para mejorar con los números mientras va asentándose.

Terrific se enfrena a villanos no muy ilustres como el nuevo Brainstorm, que quería alimentarse de la inteligencia de todas las personas de Los Angeles dejándolos psicóticos en el proceso y además resulta ser el culpable de la muerte de la esposa de Terrific, pero como era esperable no le va demasiado bien contra el cultor del “Fair Play”. También se enfrenta a una civilización alien de la 9na dimensión, los Kryl, que lo atrapan para analizar si vale la pena esclavizar a los humanos, ya que eso era a lo que se dedicaban, pero terminar siendo vencidos después de que Terrific se escapa y lidera una revuelta que termina con un alien absorbiendo un rayo de energía y redirigiéndoselo a la nave. Vistoso y efectivo. El Tomorrow Thief pasa sin mucha pena ni gloria, lo mismo unos terroristas que querían explotar una bomba nuclear hightech y queda espacio para el villano final, Digitus, que tiene el honor de ser probablemente el peor villano de los nuevos creados para los New 52, o al menos el peor diseñado y más feo visualmente (aunque es un puesto disputado).

Desde el principio de la serie Wallace va cultivando un subplot con la empresa de Michael-Terrific, la clásica historia del segundo a cargo que quiere quedarse con todo mientras el dueño superhéroe no le da mucha bola a los negocios y permite que intriguen atrás de el, cosa que va escalando gracias a que Michael designa a un superdotado de 16 años como su futuro sucesor en vez de su 2do, Donald Leeson, que es quién muy predeciblemente termina convirtiéndose en villano a través de un experimento que lo convierte en Digitus, híbrido humano-maquina sin talento para los nombres, entre otras cosas.

Todo el costado de supuesta ciencia dura y la actitud de Terrific de que no cree en fantasmas ni en nada sobrenatural resulta más que bastante boluda (sin exagerar) teniendo en cuenta que coexiste en el Universo DC con Deadman, un fantasma, Etrigan, un demonio, Swamp Thing, un elemental de la naturaleza que es también el fantasma de un científico muerto, etc, etc. Suena demasiado a una impostura de Wallace para caracterizarlo como un científico duro y probablemente pueda chamullar una defensa diciendo que Terrific simplemente considera que todo lo sobrenatural en el universo DC no es tal y tiene explicaciones científicas, pero sea como sea, ya solamente Deadman es un fantasma hecho y derecho que existe y lo sabe, por lo cual queda mal hacerle decir que no cree en él al supuesto tercer hombre más inteligente del mundo (siendo Batman y Lex Luthor 1ero y 2do).

El team Gugliotta-Faucher se encarga del arte de 6 de los 8 números, lo cual es bastante respetable, pero igual necesita en un par de momentos recurrir a artistas invitados para darles tiempo. Scott Clark en dibujos y Dave Beaty en tintas los cubren en el #3, haciendo un trabajo muy decente, destacándose en las caras y expresiones pero con escenas de acción un poco estáticas. Ollie Nome se encarga del arte del #6 y cumple, aunque muchas veces la anatomía de sus figuras sea bastante dudosa.

Charlas de Terremoto

Toman la decisión correcta al poner a J.G. Jones en las portadas (con asistencia de Lovern Kindzierski en un par y Rian Hughes en una), pero las muy buenas portadas no alcanzan para sostener el producto mediocre y olvidable de adentro. Seguramente le llamaron la atención a varios, y probablemente algunos hasta compraron algún número llevados por la portada, pero con eso sólo alcanza hasta ahí.

Las cosas que le jugaban en contra al primer número no desaparecen, sino que se van incrementando en algunos casos o haciendo más evidente, como el arte de Gugliotta y Faucher, que para el final ya parece directamente hecho sin ganas, con figuras y perspectivas realmente muy deformadas y en cualquiera. Es este arte inconsistente una de las cosas que más le juega en contra a la serie, pero va directamente de la mano con la historia y creación de universo de Eric Wallace, que desperdicia todo el potencial del personaje con un mundo blando, con trasfondo, vida cotidiana y personas secundarios completamente olvidables.

Por más interesante que sea el concepto del personaje principal, para que sus historias y su comic lo sean necesita tener un elenco que lo acompañe y sea distintivo, con personajes también interesantes, y lo mismo va para los villanos. No es lo que pasa acá, ni Wallace tampoco logra darle voz a su Mr. Terrific ya de por sí, por lo que no es sorpresa que la serie haya sido rápidamente cancelada. Espero que en un futuro algún otro escritor tenga una chance de contar algunas buenas historias con el personaje, aunque con esta experiencia seguramente pasarán algunos años hasta que le den otra serie regular.

 

Static Shock

Escrita por Scott McDaniel y John Rozum, con arte de Scott McDaniel mayoritariamente junto a varios entintadores. Static Shock es una de las series que más sorprendió en ser cancelada, aunque más por el personaje y la popularidad que supo tener que por lo que venía siendo la serie en sí.

Static, personaje creado por Dwayne McDuffie y Robert Washington III tuvo mucha llegada en la gente desde que apareció y muy rápido se convirtió en el más vendido de Milestone, llegando a tener inclusive tiempo después una serie animada de corta vida, pero este es un trasfondo que toco de oídas. Hasta agarrar este reboot de McDaniel y Rozum, nunca había leído ni visto ninguna historia del personaje, y parece que arranqué por lo peor.

Rozum se va después del número 4, destapando no mucho después que se había ido porque su nombre había terminado de decorado en la serie, con el editor Harvey Richards llevando toda la historia para donde quería McDaniel y la línea editorial, sin darle casi bola a Rozum más que para un par de personajes y detalles menores y para convertir en guión los diálogos y textos de McDaniel. Se lo nota caliente a Rozum y bardea bastante al irse , respondiendo primero a un comentario de facebook en un grupo de Milestone y después escribiendo un post en su blog con un par de typos, comas mal puestas y detalles del estilo que lo llevan a sonar bastante natural, en contraste con la respuesta de más de 15.000 interminables palabras que publica McDaniel después en su página, un recuento tremendamente embolante y detallado que, tenga razón Rozum o no, da ganas de dejarlo tranquilo a McDaniel para que no siga escribiendo del tema.

Rozum, según sus propias palabras, no hace esto de despechado sino para limpiar su honor y porque varios fans lo habían puteado y un potencial empleador descartado por tener su nombre en un comic tan malo, y suena bastante visceral en su bardeo a su vez, como si se hubiera estado guardando varias cosas por bastante tiempo, mientras que McDaniel parece estar dando una declaración cuidadosamente preparada con su abogado ante un tribunal, por lo que me inclino más a creerle al primero, aunque tampoco palabra por palabra y McDaniel deja traslucir que lo primero que le molestó es que este era bastante agrandado y suena un poco así en partes de su descargo. Lo cierto es que se hayan dado como se hayan dado las cosas, no hay dudas de que ninguna serie con estos problemas internos en el equipo creativo va a funcionar, y no es ninguna sorpresa que eso sea lo que termina pasando.

Hay otros factores que juegan también, como el poco impulso y visibilidad que le dio DC a la serie, el hecho de que no hayan apostado más fuerte al menos con alguno de los dos nombres principales de escritor y dibujante, el porcentaje de rechazo de gente muy reticente a probar algo nuevo, y demás cosas, pero claramente algo se rompió muy rápido entre quienes tenían que contar la historia, por lo que el resto termina siendo secundario. Rozum menciona inclusive que ya tenia ganas de irse de la serie desde antes de que se publique el primer número y que por eso solamente promocionó un poco el lanzamiento en un par de entrevistas, y después nunca más. Está claro que seguramente lo mejor en ese caso hubiera sido que se vaya antes, pero hay varios motivos que hacen entendible que alguien se quede un poco más en esa situación, como el preferir pelearla desde adentro y no renunciar a contar la historia que se quería, o lo más cerca que se pueda, o bien el más simple y mundano deseo de no perder un laburo seguramente bastante bien pago en un momento no ideal de la economía y en un campo de trabajo limitado y con mucha competencia. Seguramente le tiraba también por el lado personal a Rozum al haber sido muy amigo de Dwayne McDuffie aparentemente, quien creó el personaje y fue la principal cabeza de toda la línea Milestone, fallecido el año anterior a este lanzamiento.

Por otro lado, no hay dudas de que no hay nada seguro tampoco, y Static probablemente hubiera sido cancelado igual por motivos diferentes aunque Rozum hubiera podido contar algo bastante cercano a las historias que quería en vez de ceder ante lo que querían McDaniel y el editor que era contar historias con resolución y climaxes rápidos y significativos para el personaje en el medio de acción constante, pero igual me parece que es a lo que apuntar siempre. Sin dudas que está perfecto que hayan colaboraciones e ideas de todos los que participen del proceso creativo de la serie, pero visto desde el punto de vista del escritor, debe ser muy frustrante que el editor no acepte seguir las historias y la línea que éste propone mientras le da cada vez más lugar y control a quien iba a ser principalmente el artista, para terminar directamente adaptando a guión la visión de éste, por lo que no había casi otro final posible.

Volviendo a Static Shock, los primeros 4 números son bastante malos, y después de la partida del nombre de Rozum sigue todo mas o menos igual de malo, puede que empeore un poco pero ya no importa demasiado, aunque parece darle más credibilidad a que la historia aburrida y formulaica venía a cargo de McDaniel, que en su propio descargo aclara más de una vez que es consciente de sus limitaciones y trabaja para mejorar siempre, lo cual puede estar todo bien con respecto a su arte, pero no de lo que escribe.

Virule y la Slate Gang

Pelea contra villanos ilustres como Sunspot, The Slate Gang, Nemo, Piranha liderando a Virule, Guillotina, Alkalie, y varios mutantes convertidos forzosamente para que tengan poderes (usando el mismo gas que le dio poderes a Static en su momento), un tal David Davidson (demasiado random), el Pale Man, asociado con Piranha pero aparentemente una suerte de policía undercover (McCloud no tiene espacio para desarrollarlo, y seguramente es para mejor) y Phayze, el Master of Density con Bernardin.

Los diálogos de Rozum son bastante malos desde el principio, por lo cual uno puede ver porque quiso desligarse de la serie desde antes de que se empiece a publicar al tener que ponerle su nombre a eso, pero no hay dudas de que no se le puede recaer con todo a McDaniel y el editor tampoco. Static termina sonando como lo que es, un adolescente escrito por un tipo con hijos adolescentes o que podría tenerlos y que no tiene la menor idea de como habla uno. Esto resulta evidente ya desde las primeras páginas, y hasta incluso, al momento de Static hacer una referencia con respecto a unas luces y efectos, lo hace sobre cuadros 3D de los 80-90s, mencionando que son de cuando sus padres estarían en el secundario, mostrando consciencia de que era una referencia un poco rara para un adolescente y tenía que explicarla. El primer número termina con Static ya perdiendo un brazo, por lo que no arranca muy bien su serie, claro que al final gracias a sus poderes se lo pega de vuelta. Esta es una de las cosas que Rozum menciona como haberle molestado mucho, aunque claramente nadie le dio mucha bola a su oposición, y estoy de acuerdo en que es bastante patético que se recurra a un golpe de efecto así en el primer número, aunque bueno, hay cosas peores.

Una de las pocas cosas interesantes de Static se muestra en el nro 2, en donde se nos presenta finalmente a las hermana(s) de Static, que sabíamos del 1ero que tenía algun tipo de enfermedad o condición, que resulta ser en realidad que su hermana Sharon tiene un clon/doppelganger que asegura ser ella viviendo en la casa también, y no saben ni logran averiguar cual es cual. Suma como trasfondo particular, pero como todo, no termina siendo bien aprovechado para buenas historias o al menos un par de buenas escenas, y McDaniel amaga a darle un cierre pero que no pasa de ser un amago sin demasiado sentido hecho rápido en la última hoja de su etapa (escribiendo, se queda para dibujar los últimos dos números pero sin influencia en la historia).

El arte de McCloud me gusta para la serie dentro de todo, entre todas las cosas criticables y que la tiraron para abajo, el arte se mantiene regular y no está entre sus defectos, McCloud tiene un estilo dinámico que se presta bien a las escenas de acción, aunque tampoco es nada impresionante. Tampoco es algo que brilla y tiene bastantes cosas dudosas, como una suerte de tendencia noventosa en los diseños de villanos y de trajes, además de que por algún motivo McCloud no dibuja a Static con su capucha característica has

Directo al dibujo de la caja de los muñecos

ta el número 7, cuando ni él ni Rozum escriben (por lo que uno supone que es sugerencia directa de Marc Bernardin). En tintas lo acompañan Jonathan Glapion y Le Beau Underwood en el primer número, y Andy Owens en todo el resto, con altibajos.

La primera portada corre por cuenta de McCloud, Rian Hughes y Guy Major, la segunda es de Chris “Monk” Brunner y Rico Renzi y el resto son de Khary Randolph y Emilio Lopez, con asistencia de Le Beau Underwood en las últimas tres. La verdad que ninguna me gusta realmente, no son portadas que me llamarían a comprar un título, ni siquiera a hojearlo.

Para su gran final McCloud le suma a Hardware (que había aparecido pero sólo como soporte) y Technique a Static para darle un poco de backup y a ellos se les suma LA GRAN REVELACIÓN de que Alkalie, el villano que supuestamente había matado a Static y que había raptado a Sharon (una de las hermanas) para llevarsela a Piranha, era en realidad una suerte de copia/clon de Static que se creó por un event horizon (o algo por el estilo sin mucho sentido) y que había decidido infiltrarse en la banda de Piranha para ayudarlo. Como es esperable a partir de ahí ya no queda mucha pelea ni nada y los héroes salvan el día. Queda tiempo para una escena que tal vez se quiere suponer emotiva, con una de las hermanas clon/no clon decide pedir que la llamen Cassandra, el 2do nombre, para diferenciarse de Sharon, lo cual no termina siendo nada demasiado significativo al no saber todavía ninguna quién es la original y quién la clonada.

Los últimos dos números corren a cargo de Marc Bernardin, que no tiene mucho espacio para desarrollar ni explorar demasiado, al llegar a la serie sabiendo que le quedaban dos números antes de su cancelación. También se lo nota muy cómodo y parece no gastarse demasiado, hacia el final del último número inclusive hace un resumen dibujado del origen del personaje (por segunda vez en 8 números) y los eventos principales que le pasaron hasta ese momento, un par de hojas de una sinopsis que no aporta nada a la historia ni al personaje en las últimas hojas de la que se suponía que era su chance de brillar y contar su historia dentro del nuevo universo. Obviamente menciona todo el tema de la(s) hermana(s) una vez más y termina sin dejarle ni un asomo de resolución, ya sea por falta de ganas o bien por un poco de vergüenza de intentar meterse en el personaje y dejarle algo duradero al legado estando tan de paso.

Virgil Pinkman

A su favor corre el hacer que Static se ponga su puta capucha (lo mencionado anteriormente), algún que otro momento del personaje que logra sonar más creíble en su caracterización que lo que lo logran Rozum y McCloud en los 6 anteriores (no demasiado tampoco) y no ser Rozum y McCloud escribiendo Static. Todo esto suma pero no es más que algún detalle aislado, la historia no promete mucho y no creo que hayan demasiados que hayan quedado con la duda nostálgica de como hubiera sido una etapa a cargo de Bernardin.

Con respecto a las ventas, Static arrancó siendo el tercer peor vendido con alrededor de 34.000 copias, apenas a 500 números del peor vendido (con la salvedad de que estos números eran retornables en caso de no venderse, por lo que se los calcula un 10% mas bajos ya de por si y lo mismo pasa con OMAC y varios de esta lista) y va perdiendo miles de lectores por número, terminando el número 4 con 15.000, el 6 con casi 12.000 y cierra con un número 8 que vendió apenas más de 10.000.

 

 

Con algunas excepciones, como es el caso de Giffen participando en el OMAC de Didio, Rozum y su colaboración con McCloud que termina en controversia, o varios que aportan historias en Men of War, claramente hay un patrón que se aplica a casi estos títulos cancelados. Este es el de tener un escritor a cargo bastante inexperto, que arrancó en la industria alrededor del 2007 o 2008 y no tiene demasiadas historias publicadas (en diferentes grados), y que no logra contar grandes historias, hacer memorables o distintivos a sus personajes y establecer sus títulos de modo que puedan evitar ser cancelados y tengan espacio para desarrollarse como se debe. No sirve de demasiado toda la pompa marketinera de los Nuevos 52 y de estar en general acompañados de arte bastante decente, más allá de algún Liefeld, aunque en conjunto hayan vendido varios cientos de miles de comics (cada vez menos justamente) mientras duraron. Es cierto que DC no acompaña a éstas series promocionándolas más, intentando darle más fuerza a los títulos que se proyectaban con más dificultades para sobrevivir, pero el resultado final es que éstos escritores no logran interesar ni dar ganas de seguir mes a mes sus historias.

DC podría haberse movido más fuerte y puesto algunos nombres con más peso en algunos títulos como Static o OMAC, o bien en todos los títulos cancelados, pero no hay dudas de que los presupuestos y los mismos nombres son limitados y había que hacer algunas apuestas, lo demás son decisiones. Habría que ver también que había disponible, propuesto o posible para cada título, pero queda claro que al final algunas apuestas salieron mal, como era obvio y sin dudas calculado que iba a pasar. Poner a Liefeld en Hawk & Dove hubiera sido una movida muy fuerte, con un nombre con mucho arrastre, hace 20 años. No sé si alguna vez voy a entender o aceptar que haya habido un ejecutivo tan boludo y desconectado con la realidad y el paso del tiempo (o un conjunto de ellos, más probablemente) como para hacerlo en el 2011.

Por el riesgo calculado, el delirio de darle un título y encima números para que escriba a Liefeld y porque DC decidió que tenían que estar publicando 52 series regulares a todo momento o el universo se iba a autodestruir, es que a estos 6 títulos cancelados los reemplazan rápido unos 6 nuevos títulos, para ver si algo nuevo prende y sino al menos aprovechar de una nueva oleada de ventas más decentes por los efectos de los nuevos números 1.

Solamente voy a analizar su primer número como hice con los 52 originales, porque es rápido y me permite hablar de mis impresiones iniciales y de cuan interesante me resulta, factor normalmente ligado directamente a si se lo va a comprar y seguir activamente, por más que lógicamente el análisis de un sólo número no sirve para dar ningún juicio definitivo sobre ninguna serie.

 

Dial H

Escrito por China Miéville, escritor inglés con muy pocos cómics en su currículum pero bastantes novelas y cuentos de fantasía en su haber, pelado, musculoso, tatuado y con varios aros, con pinta algo amenazante, sin dudas cansado de que todos los hispano-parlantes piensen que es una mujer oriental.

Tener portadas de Brian Bolland siempre es un plus, y eso queda claro desde este primer número, con una portada que llama la atención y el ojo y ya da ganas de mirar más de cerca para ver si comprarlo. El arte interior de Mateus Santolouco resulta interesante y pega con el tono de la serie, con algunos momentos muy buenos del brasileño, que se entinta a si mismo.

China y Santolouco se mandan el que me resulta el más interesante de todos los nuevos títulos de esta segunda ola, ofreciendo algo distinto a la media y que engancha y da ganas de darle una oportunidad y seguir comprándolo. Presentan muy rápido al personaje principal y el conflicto que lo lleva a querer salvar a su amigo para terminar accidentalmente convirtiéndose en Boy Chimney, el primer nuevo héroe random (o no tanto) de ésta encarnación de Dial H for HERO. La acción se da rápido pero fluye naturalmente y China muestra que tiene talento para sobresalir y escribir algo distinto, o que al menos tiene ganas.

El concepto de Dial H for Hero no es nada nuevo, su serie original empezó a salir en el 66 escrita por Dave Wood y después tuvo varios revivals en diferentes formatos y con diferentes suertes. En su momento resultó muy novedoso y tuvo mucho éxito y llegada entre la gente, siendo utilizado hasta para premiar a algunos fans y que sus diseños de personajes aparezcan. Como no podía ser de otra manera, la libertad con la que contaba cualquier escritor y artista al momento de crear nuevos poderes y personas superheroicas daban la posibilidad de mandarse cosas muy buenas y otras muy olvidables. La serie del 2003 de Will Pfeiffer y Kano tiene mucha pinta y es una asignatura pendiente a la cual seguramente le dedique una review en algún momento.

Volviendo al número, China y Santolouco nos presentan dos diseños de personaje que se encargan de manejar diferentes escenas, Boy Chimney primero, que se roba el escenario con su pinta de personaje descartado de Corpse Bride y su sombrero de gala/chimenea con el cual llena a todos de un humo bastante siniestro y manipulable y Captain Lachrymose después, un emo con un flequillo caído que le tapa un ojo y un traje con diferentes tonos de violeta y púrpura que deprime a todos y puede leer mentes para encontrar el recuerdo depresivo que inhabilite de tristeza a cada sujeto. Queda claro que la serie tiene mucho humor, si bien arranca presentando a un protagonista que tiene un principio de ataque al corazón por estar cada vez más gordo, con vida sedentaria, pucho, alcohol, etc, muy rápido pasa a la acción y el humor, mostrando que la intención no es encarar las cosas de forma negativa sino todo lo contrario. Después uno puede compartir el humor más o menos y resultarle o no entretenidos los personajes, sus diálogos y como resuelven los conflictos, pero queda claro desde el primer número que al menos se merece una chance de comprar un par más y ver que onda si es que tampoco encantó desde el primero.

Queda tiempo para presentar un subplot ya a partir de Darren, el amigo de Nelson, el personaje principal, al cual cagan a palos porque aparentemente labura para algo o alguien bastante oscuro, lo suficiente para mandarte a cagar a palos por faltar al laburo, y se interesan en Nelson y sus poderes desde su primera aparición, lo cual aporta su cuota de ominosidad y promesa de futuros conflictos.

Dial H me gustó, por lo cual es una lástima que escriba esto en el mes en donde sale su último número, habiendo sido cancelado con su número de Octubre del 2013. Arranca vendiendo bien, más de 40k de copias, un mejor debut que la mayoría de ésta lista, pero para los ultimos meses el número había bajado mucho y terminó vendiendo poco más de 11k de copias de su último número. Sea como sea, a mi me enganchó lo suficiente como para leer los números que salieron, así que ya lo voy a estar comentando en el topic de la ola siguiente correspondiente. Puede que la serie haya bajado su nivel desde este primer número en vez de desarrollar el potencial que muestra, como también que haya sido más un caso de poca visibilidad sumado a no saber venderse bien al público mainstream, o bien nada de esto, un poco y/o varias cosas más. El número 15 marca su triste final, aunque al menos duró bastante más que el título siguiente…

 

G.I. Combat v2

Nuevo comic de guerra dedicado a los personajes clásicos de guerra de DC juzgados sin suficiente espalda como para bancarse un título por sí solos, con una historia principal y un backup un poco más corto manejados cada uno por un diferente equipo creativo.

Por si no quedaba claro desde la descripción, G.I. Combat tiene la particularidad de ser casi exactamente lo mismo que lo que era Men of War, un comic de guerra dedicado a los personajes clásicos de guerra de DC, con una historia principal y una de backup en cada número, y con personajes que pueden variar. Men of War tuvo al Sgt. Rock y la Easy Company, a Frankestein y el G.I. Robot, J.A.K.E., y varios soldados de diferentes comandos y brigadas. G.I. Combat tiene a la Guerra que el tiempo olvidó (The War that Time Forgot), el Unknown Soldier y el Haunted Tank. No tuvo espacio para mucho más tampoco, aunque supongo que hubiera sido la intención. Digo casi exactamente lo mismo para remarcar que hay una diferencia, bastante sutil porque se empieza a desdibujar al final, que es que en Men of War tenían más protagonismo los soldados de cuerpos de guerra reales e intentaba tener un espíritu más realista, al menos hasta la inclusión de Frankestein, mientras que en G.I. Combat el espacio lo ocupan directamente las historias de guerra menos convencionales de DC.

DC de esta manera hace una maniobra editorial que seguramente les resultó bastante ventajosa si tenían material para Men of War que no iban a poder usar al ser cancelada, el cual puede haber sido acomodado sin interrupción acá en G.I. Combat, aunque puede que haya sido intencional y planeado de antemano el probar primero las historias de guerra más convencionales y de supuesto mayor realismo para virar después a las más alejadas de la norma que hay en el abanico del catalogo DC si es que las primeras no funcionan como fue el caso, economizando la comisión de unas y otras. También está el simple poder aprovecharse de la maniobra bastante gastada pero siempre efectiva en mayor o menor grado de relanzar las cosas rápido por el plus que tienen los nuevos números 1, lo cual en este caso funciona al arrancar vendiendo algo más de 30.000 copias con algo que es esencialmente el reemplazo directo del comic de guerra que planteaba Men of War, que terminó vendiendo 9000 copias de su último número. Pero a su vez, es mas o menos 3000 menos que lo que arrancó vendiendo MoW, así que el éxito inicial de este nuevo título es bastante relativo, y termina siendo nulo, ya que es el primer título de la 2nd Wave cancelado, lo cual pasa poco después en la 4th Wave, con su número 7, aguantándose menos olas que un nene de 5 años.

Ya de por sí el concepto de Men of War y G.I. Combat, o la idea de publicar un comic de antología de historias de guerra, centrándose en lo temático para después mostrar historias con elenco, personajes y equipos creativos en rotación, es algo bastante clásico y old school, de hecho la serie original de G.I. Combat duró 35 años y hasta sobrevivió un cambio de editorial para pasar a DC en su etapa final. A mi en general me gustan los comics de antología y me cae simpático el concepto, pero no me sorprende que no haya funcionado en estos dos casos. No me parece que el recurso deba quedar caduco y creo que se puede ajustar perfectamente bien a los tiempos modernos para títulos flexibles, con menos problemas en seguir deadlines al poder mover historias y equipos creativos más fácil, pero es claro que siendo tan cambiante lo difícil después es mantener la calidad en las historias y arte y mantener el interés. Por un lado me alegra que comics de antología que lo que tengan de hilo conducivo sea “historias de guerra” ya no funcionen y terminen siendo cancelados, ya bastante violencia hay inevitablemente en las historias para que un producto dedicado exclusivamente a la guerra en forma comercial sea un éxito de ventas, pero no me parece igual que tenga que ser ninguna sentencia para el comic de antología en sí, otras cosas y con otros equipos creativos (o algunos de los mismos, porque no) pueden llegar a funcionar mejor, aunque cueste. Supongo que vale aclarar que no quiero decir tampoco que no haya que publicar historias de guerra o que personajes como el Unknown Soldier, Haunted Tank, etc, estén mal, ni nada del estilo, tampoco es que soy un puritano, pero prefiero que puedan tener sus historias dedicadas y separadas (e idealmente con más espacio para poder desarrollarse) y que los comics de antología sean dedicados a otra cosa.

Yendo al número en sí, después de tanto preámbulo, G.I. Combat arranca con “The War that Time Forgot” como su presentación principal, prometiendo dinosaurios peleando contra soldados desde su portada, lo cual se ve muy bien, pero también se puede empezar a ver el principio del problema con el nombre J.T. Krul. Puede que esté siendo demasiado duro con el tipo, y la verdad que es fácil pegarle con lo infame que es (con varios ejemplos que vienen rápido a la mente que justifican ésta fama), por lo que hice el ejercicio de intentar abstraerme de eso y ponerle onda a la historia, que tiene dinosaurios y eso siempre le suma a mi niño interno que todavía está en algún lado asombrado con los de editorial Planeta.

La historia tiene como protagonistas a Ash y Elliott, dos soldados norteamericanos amigos que son enviados junto con su brigada de fuerzas especiales en dos helicópteros a Corea del Norte para averiguar porqué un área de un radio de más de 12kms había de repente desaparecido de todo mapa de actividad cuando la venían monitoreando sin problemas. Les piden que eviten las confrontaciones y averigüen que andaba pasando, por lo que no queda muy claro porque mandan a una brigada de fuerzas especiales vestida como soldados convencionales con ametralladoras, pero no importa porque Pterodáctilos!.

Una docena o más de pterodáctilos atacan los dos helicópteros de transporte que los estaban llevando y los terminan bajando, por más que los soldados logren cagar de tiros a un par. A varios soldados se los llevan en la boca o en las garras con claras intenciones de funcionar de cena y/o futuro desayuno, mientras que otros simplemente mueren con los aterrizajes forzosos obligados, por lo que al final aparentemente solamente sobreviven solamente Ash junto a su amigo Elliott. Perdidos por perdidos, obviamente sin radio ni forma de comunicarse como en la mayoría de las historias de guerra, se mandan a explorar la selva/bosque y no pasa mucho hasta que empiezan a escuchar un quilombo tremendo. Siguen el sonido y los lleva a una escena de Tiranosaurios, Triceratops, Stegosaurios, Pterodáctilos y lo que parecen ser Velocirraptors peleando contra tanques y soldados norcoreanos que seguramente ni ahí putean a su líder Kim Jong-un.

Los diálogos acartonados de Krul no suman mucho, pero a su vez la historia muy corta hace que no la pueda cagar demasiado, y se aviva de mandar dinosaurios y demás bien rápido, quedando claro que si algo va a resultar interesante va a venir de ahí. No puedo decir que sea recomendable a partir de estas pocas páginas y lo que hay, pero tampoco ahuyenta y hace al menos dudar de darle una chance a algún número más si hay espacio para el gasto.

El arte corre por cuenta del compatriota Ariel Olivetti que se encarga de todo, hasta del color, y se lo nota a full con su estilo actual fuertemente fotorreferenciado, tal vez un poco estático en algunas poses y transiciones, pero con momentos realmente muy buenos y varias imágenes de la puta madre, luciéndose como se debe con los dinosaurios, que sin dudas son lo principal de la historia (y que además no hay ya de por si muchas chances en general de dibujarlos).

La segunda presentación, con un par de páginas menos que la primera, tiene como protagonista al Unknown Soldier y al tándem conocido de Justin Gray y Jimmy Palmiotti escribiendo, con arte de Dan Panosian. Este Unknown Soldier, nos enteramos rápido, es uno distinto a todas las encarnaciones anteriores, con las que no comparte nada más que las vendas y el ser difícil de matar y bueno matando. La parte de Unknown se le va bastante rápido cuando se nos revela después de un rápido chequeo de huellas dactilares que era un soldado británico apostado en Afghanistan que resulta desfigurado y vendado después de un ataque talibán que también lo deja con amnesia temporal. Termina vagando por ahí y uniéndose a un grupo de soldados norteamericanos a los cuales salva matando uno por uno a un conjunto de francotiradores talibanes que los tenían sitiados y habían matado al más inocente del grupo (cliché emocional que es lo que desencadena la cacería). Los norteamericanos son los que le agradecen y rápido chequean quién es, realísticamente nerviosos por la parte de Unknown del Soldier, y ahí es como lo averiguan y limpian la amnesia del soldado, que recuerda como los terroristas mataron a su familia en los atentados de Londres del 2005 y por eso se metió en el ejército para matar a todos los que podía, lo cual a su vez llevó a su herida de guerra y posterior transformación. Al final el Unknown Soldier que ya no es unknown recibe la oferta de seguir explorando sus talentos para matar terroristas bajo el ala de la inteligencia norteamericana, y su breve introducción termina de esa manera.

Hay varios elementos acá, por un lado está la presencia de Gray y Palmiotti, que llaman la atención porque son capaces de cosas buenas (aunque no estoy muy familiarizado con el cuerpo de todas sus historias de Jonah Hex y demás), pero a su vez no son garantía de esto necesariamente, ni tampoco garantía de ventas, habiendo tenido títulos que resistieron mucho la cancelación pero más por otros motivos que por mejoras en las ventas. Más allá del aspecto comercial, acá no logran interesar mucho con una historia genérica de un Unknown Soldier que esperablemente iba a ser bueno matando, y que por algún motivo deciden desmitificar desde el principio, usando las pocas primeras páginas que tenían para presentar el personaje y sacarle su atractivo principal. Supongo que la idea era dar un golpe de efecto y contar una historia distinta con el concepto, pero al menos a mi no me resulta atractivo ni me dan muchas ganas de seguir leyendo. Podría dejar la historia concluir ahí con la oferta final sin ningún problema, pero voy a tener la oportunidad de leerla hasta el final ya que se mantiene como backup hasta el final del título en la cuarta ola.

El arte de Dan Panosian acompaña bien y resulta apropiado para una historia de guerra, con buenas tintas por el mismo Panosian, pero no tiene demasiadas chances de brillar con el material que le dan para estas hojas. La portada es de Brett Booth con asistencia de Andrew Dalhouse y tiene como protagonista a The War That Time Forgot, porque es la historia principal y porque no hay mucho para dudar si la elección es entre dinosaurios y un soldado común con la cara llena de vendas. No es una gran portada igual, el helicóptero destruido es el menos convincente que recuerde ver (resultando más reminiscente a un gusano de lo que debería, me parece), pero deja bien en claro que adentro hay una historia con soldados y dinosaurios, que es lo que hay que comunicar para lograr que se venda a los que les interesa el concepto. Mención aparte para el detalle de la mención al backup del Unknown Soldier, que parece fuera de época con su promesa noventosa y EXTREME del “Dark and Violent World of the Unknown Soldier” acompañado de la cara mala onda del mencionado, aunque en este caso no por hiperbólico deja de ser cierto ya que lo poco interesante no le saca lo oscuro y violento.

G.I. Combat no tiene mucho espacio para desarrollarse y termina siendo el primer cancelado de esta segunda ola de títulos, y si es por este primer número parece ser bastante merecido el tema, mejor que el espacio lo ocupen mejores historias.

 

Batman Incorporated v2

Batman Incorporated tiene la particularidad de no ser realmente un nuevo título sino más bien el relanzamiento del título que había arrancado en Enero del 2011 como Batman Inc., para pasar a ser Batman Incorporated después hasta su final, incluyendo el especial que le sigue y luego éste relanzamiento con la segunda ola de nuevos títulos. Este segundo volumen termina cerrando la larga etapa de Grant Morrison al frente de Batman que arrancó allá por el 2006 con Batman and Son. Son muchos años de escribir y pensar historias de Batman y otros superhéroes todo el tiempo, y Morrison termina anunciando su alejamiento de los comics de superhéroes, ya sea por tiempo indefinido, años, meses, lo que sea.

No me voy a poner a discutir mucho sobre ésto acá, pero me parece algo bastante entendible después de tantos años escribiendo, publicando, pensando y dedicándole tanto tiempo a los superhéroes, limitando su producción de historias sobre temas más amplios en pos de Batman, Superman, la crisis de un universo de superhéroes, etc. Teniendo en cuenta el trasfondo de Morrison y sus obras principales es lógico que después de tantos héroes, trajes coloridos y villanos, quiera diversificar y hacer otras cosas, afuera de los comics y adentro, además de que tal vez se siente un poco desgastado y prefiere abandonar antes que empezar a hacer cosas sin ganas, aburrir y aburrirse. Tal vez su decisión tiene un poco de esto y varias cosas distintas o más, pero sea como sea el caso, deja años de grandes historias de todo tipo dentro del género de los poderes y los trajes y enorme cantidad de material a explorar (del cual no leí ni la mitad solamente en DC).

Volviendo a Batman Incorporated en sí, leo este primer número del relanzamiento salteándome forzosamente los años de historias entre ésto y justamente el inicio de la etapa, que por ahora es lo único otro que leí. Pero bueno, no hubiera estado bien saltearmelo por los posibles spoilers. Empieza bien arriba, con Batman y Robin-Damian peleando y encontrándose con agentes de Leviathan, a los cuales frenan sin mucho problema pero a Robin casi lo mata un francotirador que sacrifica a su mejor amigo por la chance, todo porque Leviathan le puso el nada despreciable precio de 500 millones de dólares a su cabeza. Por ende en éstas primeras páginas ya hay acción, sacrificio, asesinato, codicia, mención de marihuana, alcohol, cáncer y un par de cosas más, todo mechado con algo de humor para alivianar las cosas, por lo que queda claro que es un comic de Morrison y no uno de Sterling Gates y Rob Liefeld, como el que tranquilamente se puede tomar como que está reemplazando. No es que tocar estos temas lo haga mejor por ésto, por meter la mención de que el pretendido asesino de Robin tomó hace tiempo su nombre y persona de “Goatboy” de un sketch de Bill Hicks que escuchó estando borracho y fumado (y que mantenía a sus treintitantos años) o de que hace poco su ex esposa había muerto de cáncer a los 34 años, obligándolo a poder proveer para su hijo para que no se lo lleven en adopción. No lo hace mejor inherentemente, pero muestra como ya desde el vamos Morrison intenta crear personajes con contextos creíbles, o al menos con un poco más de trasfondo que el villano que quiere plata para mansiones con mujeres, autos y cosas caras.

Puede chocarle a alguno la mención de alcohol y drogas en un comic de Batman, pero queda claro que es esperable en un comic de Morrison, aunque pueda alguien con más ganas que yo pueda criticarle a DC categorizar al comic como para el rango “Teen” y no con la más alta de “Teen Plus”, porque es un comic de Batman y porque no quieren perder las ventas de padres preocupados que le dan bola a las categorizaciones más que a chequear el material en sí. Todo esto puede sonar bastante superfluo, pero lo menciono porque me resulta gracioso que coexista el rango “Teen” para ésto y también para el ya mencionado Hawk & Dove de Liefeld y Gates, con personajes sin ninguna dimensión real, y con amagos que no se acercan a nada ni de cerca polémico.

El número se lee rápido y fluye muy bien gracias a la narrativa de Morrison y de un Chris Burnham que se luce de a ratos, con un estilo dinámico y limpio reminiscente a Quitely en algunas secuencias, con algún homenaje por ahí metido inclusive. La portada es del mismo Burnham con ayuda de Rian Hughes y Nathan Fairbarn en los colores, y no está mal con su Batman y Robin bajo una mira con motivos serpentoides que hacen pensar también en espionaje de los 70s y en un ojo. Tampoco es que me gusta particularmente, éste es uno de esos titulos que uno compra más por ser Batman, ya sea por seguir a la etapa de Morrison, al personaje o por ser una nueva serie, pero no tanto porque esta tapa llame particularmente la atencion.

Como es esperable, a Goatboy no le resulta fácil matar a Robin y conseguir los millones para encargarse de su hijo, por más que sea más capaz de lo que parece a primera vista y encare el tema con mucha planificación y preparación y tenga varios recursos, pero lo que no es tan esperable es el final en donde le muestra al Leviathan fotos en su smartphone con un Batman en pose trágica llorandole al cielo con un Robin muerto en brazos, supuestamente por un disparo en la cabeza del mismo Goatboy, por lo que el número termina con un cliffhanger de supuesta bastante tensión, que sin dudas va a quedar sin efecto al mes siguiente, recurso viejo y querible. Antes de esto, en el medio aparecen al pasar The Hood, Batwing, El Gaucho (Si si, incluyendo al poco atractivo personaje argentino), Looker y Harvey Bullock, por lo que queda claro que la Liga de Batmans también va a tener su lógico protagonismo y la extraña participación de uno de los pocos héroes argentinos de DC.

Batman Incorporated v2 engancha desde sus primeras páginas y da ganas de leer como sigue la historia y si hay tiempo y plata leerse lo que viene antes para entender mejor de que viene todo este tema, por lo que Morrison y Burnham cumplen desde el vamos. El título debuta vendiendo arriba de los 96k de números, 7 en el top10 de Diamond, y para el final sigue vendiendo arriba de los 50k, vendiendo en la mayor parte de éste volumen más del doble de lo que debutaron todo el resto de estos títulos, cancelados o nuevos, por lo que queda claro que su final no se debe a una cancelación, sino que se lo da por terminado por la partida de Morrison debido a su decisión y DC toma la decisión correcta de terminar el título y no seguirlo con algún otro escritor. Batman se va a seguir publicando obviamente, y algún título nuevo o miniserie, especiales o un poco de cada cosa reemplazarán a éste, pero es un buen signo de respeto al escritor. Aunque este mes salió un especial de Batman Incorporated con varias historias y diferentes escritores pero sin Morrison, así que hay que ver si se cierra ahí o no.

 

The Ravagers

Escrito por el conocido Howard Mackie, con arte de Ian Churchill y tintas del mismo y Norm Rapmund, The Ravagers dice en su portada que vienen de las páginas de Teen Titans, aunque tranquilamente podría intercambiarse eso por una mención a las páginas de los X-Men. Esto no lo digo metiéndome en la comparación entre los Teen Titans y los X-Men, sino como un análisis superficial de lo que se ve en la portada, que tranquilamente podría estar mostrando el nuevo supergrupo de mutantes.

Puede que esté influenciado por los muchos comics de Mackie en Marvel escribiendo mutantes y a Spider-Man, entre otras cosas, pero la tapa evoca un poco esa vibra. Por otro lado, el tema arranca bastante mal si en la portada del nro1 de la serie no pueden ni siquiera ponerle las etiquetas bien a los personajes, siendo que Thunder debería ser Lightning, y al revés, pero bueno, es todo lo mismo no?. Error o no error, el detalle casi central, el cual se ve con más nitidez y claridad que cualquier otra cosa, es el prominente par de tetas del personaje “Fairchild”, cosa de que quede claro de que por más nieve que haya a Fairchild (o al guionista/editor/artista detrás) no le da miedo (ni frio) mostrar un poco de piel. Aunque puede que su expresión de dientes apretados y postura de algunos músculos tensados tenga que ver con que se está cagando de frío, cosa que parece estar pasándole a un par de atrás, como a Lightning/Thunder, que tira energía del pecho para calentarse.

Arranca el número y la primera sorpresa agradable es ver que Fairchild empieza con considerablemente más ropa, lo cual frena las preocupaciones sobre su salud, tras lo cual procede a presentar con un poco de exposición al grupo que se acaba de conformar espontáneamente por los pocos que sobreviven a un siniestro laboratorio donde habían sido encerrados por un tal Harvest, que quería modificarlos a todos de acuerdo a su propia visión, y después tal vez cosecharlos, pero solamente logró traumarlos bastante y cambiarlos algo. No conozco a la mayoría siendo que no vengo siguiendo a los Teen Titans de los Nuevos 52 y no leí la historia original ni los tengo de antes, además de que seguramente hay varios personajes nuevos, pero a Terra a simple vista solamente parece haberle cambiado el traje y corte de pelo y a Beast Boy haberlo vuelto rojo en vez de verde, cosa de parecer más amenazante e hincha de independiente.

La Dra. Fairchild intenta ponerse al mando del grupo de sobrevivientes ni bien aterrizan en algún lugar lleno de hielo, un par se van y otros se quedan pero se resisten a la idea de tenerla de líder, aunque se empiezan a convencer cuando les dice que había tenido acceso a los archivos individuales de cada uno y por ende sabía sus nombres reales, que la mayoría había olvidado. No tienen mucho tiempo de ponerse muy cómodos o pensar en sus siguientes pasos que los empiezan a perseguir Ravagers, el nombre de los guardias de Harvest, que salen a buscarlos para matarlos o devolverlos al laboratorio de N.O.W.H.E.R.E. Liderando la búsqueda está Rose Wilson, Ravager de alto rango y Warblade, villano que parece Metallo con garras, y antes de encontrarse con el grupo matan a los que habían decidido separarse y no seguir el liderazgo de Fairchild.

El arte de Ian Churchill y Norm Rapmund termina siendo muy apropiado para la serie, dando un producto que podría definirse como “noventoso refinado con herramientas modernas” si me quiero hacer el sofisticado, con lo cual quiero decir que es realmente bastante noventoso pero levemente moderado, con mejores acabados a veces, pero varias figuras bastante dudosas en sus proporciones en otras. No es lo peor del número, pero definitivamente no suma mucho tampoco.

El grupo no termina de componerse formalmente en este primer número, pero va cobrando algo de forma con la líder con el plan, la Dra. Fairchild, con el poder de hacerse más grande y fuerte, los mencionados Beast Boy y Terra ex Titans, sumados a Lightning, con el poder de tirar rayos de energía de su pecho agujereado, Thunder, con algún poder relacionado también a la energía y electricidad y Ridge, que se convierte en un mastodonte lejanamente humanoide bien grandote y fuerte, con brazos y patas bien exagerados, además de una cola para mejor balanceo.

Tal vez sea que ya estoy un poco viejo para disfrutar este tipo de comic de superhéroes de grupo, con muchos personajes y poca caracterización, con más acción y luces que diálogo (algún amargo diría que estoy viejo para cualquier comic con superhéroes adentro), pero creo yo que es una excusa un poco barata para justificar comics que directamente son malos. Hay muchos productos para chicos y adolescentes de mucha mayor calidad, puedo disfrutar Madagascar o Buscando a Nemo al igual que lo va a hacer un chico o un adolescente, tal vez apreciando más o menos algunas cosas, pero el punto es que se puede hacer un producto dirigido y abierto a adolescentes y pibes y sin embargo resultar interesante o al menos entretenido para cualquiera que ya vaya alejándose de esos años. El punto entonces es que no, no me siento viejo porque no me guste este comic genérico con acción genérica, personajes olvidables y poderes, luces y trajes de variados colores pero sin sustancia ni un poco de onda.

Se pueden hacer comics de supergrupos con onda, interesantes y que entretengan distintos grupos demográficos, pero este no es el caso, al menos en su primer número. Siempre está abierta la posibilidad de que haya mejorado, pero desde el punto de vista del comprador que ya de por si hace un esfuerzo para probar un par de títulos nuevos, este número no da ningun motivo de apostar al siguiente. No arranca vendiendo mal igual, acercándose a los 40k de copias, aunque el número tiene restado el 10% que se le calcula por ser un número que las comiquerías podían devolver. Sigue el mismo camino que las anteriores canceladas y muy rápido baja sus números a menos de la mitad de donde había arrancado, por lo que no sorprende que termine cancelada con su número 12, cayendo en la volteada para la 5ta Wave de nuevos títulos.

 

Earth 2

Escrita por James Robinson, autor con crédito abierto gracias a su Starman y otros, pero con varios pasos en falso en los últimos años, lo acompañan en el arte Nicola y Trevor Scott (sin relación) en dibujos y tintas respectivamente.

A diferencia de casos anteriores, a Earth 2 se lo venía anunciando y promocionando desde hace bastante tiempo y si se le suma a esto el nombre de James Robinson, no sorprende que haya sido el otro de los títulos de la 2nd Wave que resultó un éxito. Earth 2 arranca vendiendo casi 90k de números y sigue arriba de los 40k para su nro 15, vendiendo mejor que lo que debutaron todos los títulos cancelados en sus moderadamente exitosos primeros números, con la excepción de Batman Inc. (que no fue cancelado por ventas igual).

Más allá de todo esto, a Earth 2 lo distingue el ser el primer título de los Nuevos 52 en desarrollarse en un mundo nuevo, justamente por eso es la Tierra 2, un universo donde las cosas son parecidas pero a su vez muy distintas, empezando desde el hecho de que el mundo vive sin Superman, Batman y Wonder Woman, y básicamente sin superhéroes en general desde que se sacrifican los 3 para salvar a todos.

Robinson cuenta las cosas rápido en este primer número, seguramente vaya a volver al evento en sí o cosas relacionadas varias veces en el futuro, pero muestra en el arranque como Batman lidera a Superman y Wonder Woman en una última ofensiva en contra de una invasión de Apokolips y de ParaDemonios que había destruido a Metrópolis, Themyscira y varias ciudades y países más. Logran frenarlos siguiendo el plan de Batman pero no sin sacrificarse los tres, sobreviviendo a ellos Supergirl junto con Robin – hija de Batman, que se mandan siguiendo un tubo boom que aparece y se lleva a alguien sin que se vea  a quién, dándole entonces el pie para el título siguiente, Worlds’ Finest, el último de la 2da oleada. Aparecen también Alan Scott y Jay Garrick (el cual se queda soltero en su primera escena, que tiene a su amor de siempre Joan cortándole), y el número termina con un meteorito personificado por Mercurio, el Dios acá moribundo, que cae a la Tierra sin dudas que con el objeto de convertir a Jay Garrick en Flash y después morirse, perpetuarse, convertirse en esencia, o lo que sea que hagan los dioses al morir.

No hay dudas de que la historia que pretende contar Robinson con su Earth 2, sea después buena o no, es bastante ambiciosa, por lo cual no iba a avanzar mucho en un primer número de veintitantas hojas que tiene que presentar demasiado, por lo que le extiendo un poco más el beneficio de la duda a diferencia de otros casos como Ravagers, pero no logra enganchar mucho en este primer número. Si bien es el primer título en explorar un nuevo mundo en los Nuevos 52, no es de ninguna manera el primer Nuevo Mundo publicado con personajes distintos al status quo, que además en este caso ni siquiera tiene todavía un año de serlo. No hay que olvidar la parte de “Nuevos” de los “Nuevos 52”, sin contar con las múltiples historias imaginarias, elseworlds y demás del pasado, por lo que el recurso novedoso del mundo nuevo no lo es tanto. Lo principal es la historia en sí, y es ahí en donde Robinson no logra enganchar desde el principio, pero deja el crédito abierto para lo que viene después, mostrando las suficientes cosas buenas como para dar ganas de quedarse un rato a ver que onda, opiniòn compartida por la mitad que siguió comprando después del primer número.

Nicola y Trevor Scott cumplen sin descollar demasiado, haciendo recordar un poco al Stuart Immonen de Secret Identity pero peor terminado y sin sus mejores momentos. No desentonan, pero no resultan un punto alto o un atractivo aparte. La portada es de Ivan Reis con asistencia de Rodrigo Reis y Joe Prado y tampoco es nada demasiado especial, por más que no sea un mal dibujo de Batman, Superman y Wonder Woman peleando apretados contra una invasión de ParaDemonios.

 

Worlds’ Finest

Como mencioné al pasar, de las páginas de Earth 2 se desprende muy rápido Worlds’ Finest, título que sigue las aventuras de Supergirl y Robin de Tierra 2 después de mandarse kamikazes siguiendo un tubo boom que parecía llevarse a alguien sin que se vea a quien.

Supergirl y Robin terminan siendo transportadas a Tierra 1, en donde sobreviven y toman nuevas personas superheroicas, convirtiéndose en la Power Girl y Huntress de los Nuevos 52. Power Girl pelea contra el crimen mientras como Karen Starr compra laboratorios y toda la tecnología que puede con la intención de encontrar el camino de vuelta a casa (además de salir con Mr. Terrific fuera de cámara), mientras que Huntress pelea contra el crimen en menor escala y con métodos más silenciosos, como Batman, pero de violeta. No quiero sonar sexista con el comentario ya que se puede tomar como positivo que muestren superheroínas que hacen las mismas cosas que sus contrapartidas masculinas, pero espero que no se caiga siempre en los lugares comunes de representar a los personajes como copias de Superman y Batman con tetas porque en ese caso sí me parece un poco negativo y que lo mejor sería explorar otros personajes mujeres (o darle los mismos a otros escritores que ya los han representado bien).

No quiero caerle muy duro con ésto a Paul Levitz, el escritor de la serie, que es a su vez un guionista experimentado y que tiene en su haber un par de etapas muy bien recordadas (yo no lo conozco mucho), porque tampoco resulta algo tremendamente marcado, pero hay un par de indicios que prenden las alertas.El comic en sí se pasa muy rápido, intentan contar mucho en muy poco espacio, quedan muchos lógicos huecos y no queda muy claro como es el camino de las dos desde llegar bastante maltrechas después de un aterrizaje forzoso post tubo boom. Si bien lo intentan contar a grandes rasgos, queda mucho espacio para indagar y no estoy tan seguro de que me interese hacerlo. Bueno, en realidad lo dejo pero me queda bastante claro que justamente no me interesa para nada, el comic me aburrió y los personajes no me parecieron interesantes ni que fueran bien aprovechados. Lo unico que las distingue como mujeres son sus dibujos y que aprovechan un par de oportunidades para recordarnos que tienen tetas, pero más allá del detalle obligado podrían tranquilamente ser intercambiados por personajes hombres sin ninguna modificación a la historia (o al diálogo diría) y sin que se note, resultando entonces en una historia aburrida de dos superhéroes masculinos. El problema es que hay pocos títulos con protagonistas femeninos y que uno de los pocos tenga esta calidad es preocupante, ya que dudo que cualquier mujer se identifique o enganche con estos personajes tan desconectados escritos por un hombre al que no parece dársele muy bien escribir mujeres fuertes e interesantes. Ojalá mejore con el pasar de los números, por lo pronto algo de apoyo tiene la serie, que arranca vendiendo bastante decentemente, saliendo 20 en el Top20 de Diamond con poco más de 62k vendidos y que se mantiene con cerca de la mitad de sus números iniciales, siendo junto con Earth 2 los dos títulos de la 2da oleada que siguen saliendo hoy.

El número cuenta con arte de George Perez y tintas de Scott Koblish en las secuencias del presente, y con arte de Kevin Maguire entintándose a sí mismo en los flashbacks. Con estos nombres uno supone que el arte tiene que ser tremendo, pero no es tan así. Perez ya no es el que era antes ni tampoco ofrece su mejor versión actual, seguramente las tintas de Koblish no le aportan mucho en este caso, mientras que Maguire tampoco está en su mejor versión y muestra que le resulta mejor cuando lo acompaña un buen entintador. Ambos tienen buenos momentos en los que se ve su calidad, pero justamente por eso se espera más de ellos. Se mandan cada uno una portada, con George Perez haciendo la principal y Kevin Maguire la alternativa, pero ninguno de los dos entrega una buena portada sino todo lo contrario, ofreciendo dos portadas bastante malas, poco interesantes y no muy bien dibujadas, raro para lo que pueden dar los dos, pero al igual que la serie, tienen la oportunidad de mejorar.

 

El saldo final da 3 títulos de Superhéroes no relacionados cancelados (4 si se lo cuenta a OMAC), junto con 2 de guerra, espionaje, militar y relacionados. Son reemplazados por tres comics de superhéroes bastante clásicos, un nuevo título de Batman, un supergrupo destinado a morir (Ravagers) y otro salido de un nuevo mundo pero bastante clásico como Worlds’ Finest, aunque se hagan los locos poniendo el apóstrofe después en vez de antes para significar que sus heroínas lo son de varios mundos y no de uno sólo. A esos tres les sigue otro título de superhéroes bastante clásico pero inflado con la épica de ser un nuevo mundo con una historia y eventos diferentes, como lo es Earth 2, y a éstos se les suma otro título de superhéroes más, aunque es el más diferente y novedoso del grupo, que es Dial H, casualmente el que me resultó más interesante y el mejor en esta primera vista.

5 comics de superhéroes + 1 de Guerra terminan siendo el reemplazo, siendo el de guerra el primero en volver a ser cancelado, pero como ya fui contando, tampoco fue el único. 3 podrían haber sobrevivido pero al final sólo lo hacen 2 hasta hoy, ambos vendiendo en general mejor o cerca de como lo hicieron todos los cancelados en su mejor y fugaz momento, lo cual legitima se quiera o no la movida desde el punto de vista estrictamente comercial.

Después se puede argumentar que así se cortan las chances de que un título se asiente y desarrolle todo su potencial, pero las estadísticas muestran que un título que pasa tan rápido a vender tan mal y que no hace más que perder lectores mes a mes es casi imposible que de un vuelco y levante, cosa todavía más difícil si se es cualquiera de las primeras seis series canceladas, por lo cual en este caso, viendo toda la evidencia disponible y habiendo leído todo lo que se publicó y que pude, estoy del lado de la editorial. Mejor cancelar esos títulos aunque sea duro en mayor o menor medida dependiendo de la apuesta original, si existe la posibilidad de reemplazarlos por otros y contar tal vez mejores historias.

Este puede que sea el caso en algunos de los títulos nuevos, pero no de otros, por lo que hay que ver cual será, es o fue el medio y el final de cada una de estas seis nuevas series. Por lo pronto, al menos para la 3era Ola de cancelaciones y nuevos comics no voy a tener ninguna figurita repetida y voy a poder hablar de cosas nuevas, lo cual debería ser positivo (o no).

 

 

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