[1988-1991] Hellblazer de Jamie Delano

Inspirado por la reciente cancelación de Hellblazer, decidí ir haciendo una serie de reseñas sobre varias etapas de la serie que tuve la suerte de comprar y leer a lo largo de los años, y de paso aprovecho un poco toda la nostalgia que me genera que la cancelen.

En el pasado hice varias sobre el Hellblazer de Garth Ennis, que es la 2da etapa de la serie, así que lógicamente eso me lo voy a saltear, aunque puede que aproveche para comentar más adelante la saga corta para la que Ennis vuelve al personaje.

Me parece bastante lógico y ordenado en este caso arrancar entonces desde el principio, lo cual viene a ser la etapa de Jamie Delano al frente del personaje. Delano escribe a Constantine durante varios años, desde que Hellblazer empieza a salir en Enero de 1988, hasta Abril de 1991, siendo Hellblazer #40 su último número.

Para el que lea esto y no lo sepa, John Constantine es un mago británico (en el sentido del ocultismo y no de David Copperfield) bastante particular en sus modos y personalidad, y se empezó a hacer popular desde que lo hizo aparecer Alan Moore en Swamp Thing. No mucho después gana su propia serie regular, que va a convertirse en un emblema de Vertigo (y lo va a seguir siendo a pesar de que la hayan cancelado), y eventualmente también salen varias miniseries y especiales relacionados. Hasta llegó a salir una película, Constantine, que lamentablemente igual es bastante mala.

Ya conocía a Constantine gracias a la edición de Zinco de Swamp Thing, una de las primeras cosas que leí afuera de las ediciones de Perfil, y fue por eso que me llamó la atención lo suficiente como para comprarme los primeros cinco números de la etapa de Delano, también editado por Zinco,  incluso antes de comprarme el Dangerous Habits de Ennis por Zinco, pero después pasaron varios años hasta que logré finalmente conseguir el resto de su etapa cuando Vertigo decidió reeditar los TPs con el material. Ahora de nuevo no son tan fáciles de conseguir via Amazon al menos, pero supongo que es posible con un poco de esfuerzo.

Delano arranca su etapa con una historia sobre un amigo drogadicto de Constantine que decide aprisionar a un demonio adentro de una botella, pero no lo hace muy bien, y lo busca a John para que lo ayude.

En esta historia de dos números Delano empieza a marcar el tono de su etapa, con un John Constantine simpático pero capaz de ser un poco hijo de puta si era necesario, aunque después la consciencia le pegue.

Constantine, junto con Papa Midnite, usan a su amigo drogadicto para atrapar y matar al demonio, sabiendo que de esa manera iba a morir él también y de esa manera Delano ya desde el principio de la serie continúa con la tradición iniciada por Moore de hacer que sus amigos terminen muriendo, de hecho hasta los hace aparecer como fantasmas que lo atormentan un poco. También introduce ya desde el primer número a Chas, quien va a ser su mejor amigo en toda la serie (o al menos hasta donde leí, que me falta mucho).

Otro personaje que crea es el de Papa Midnite, al cual no explora en profundidad pero lo presenta como un brujo vudú bastante poderoso, en cuanto a magia y a plata, con su club nocturno “Midnight” en una torre enorme que es suya, dejándolo para que cualquiera que venga después lo use como quiere.

El siguiente número tiene también a un demonio como protagonista, pero en este caso es un demonio inversionista, cuyo campo de operaciones es la bolsa de valores británica. Negocia almas también, captando a muchos yuppies del momento, seducidos por sueños de Porsches y merca. Después de la muerte de uno de estos yuppies en circunstancias sospechosas, John se pone a investigar el tema más por aburrimiento que por otra cosa y es así como se encuentra rápido con Blathoxi, Señor de la Flatulencia, y sus lacayos, demonios menores. Blathoxi a su vez se encontraba consagrado a Mammon, ArchiDemonio de las Ganancias.

Una particularidad es que Blathoxi y su gente trabajan manipulando las bolsas humanas, con la intención de acumular capital, como cualquier buen capitalista salvaje que se precie, pero también para influenciar a su favor el dólar infernal, cosa que aparentemente existe, lo cual no me decido sobre si es ridículo o ingenioso.

Por un lado la idea de que el infierno y sus demonios adopten el dolar estadounidense como moneda fuerte de cambio interna (partiendo ya de la base de que primero hay que aceptar que juegan con reglas humanas y tienen una moneda y un mercado), como si fueran un país más del mundo, aunque uno secreto y desconocido, me resulta ridícula.

Por el otro lado tal vez la idea de que el infierno es algo dinámico y fluido, en constante cambio y conectado con lo que pasa con el mundo, siendo un reflejo distorsionado a su manera de lo peor de la condición humana, y que por eso tenga un dólar propio, mercado, bolsa, etc, puede ser algo brillante, además de un comentario de la propia ideología de Delano.

Delano no es sutil con las analogías, probablemente a propósito, para que quede claro que Blathoxi el demonio representa al neoliberalismo salvaje, a los banqueros, los principales lobbystas y dueños de megacorporaciones, etc. El demonio mayor se rodea y emplea a yuppies-demonios, corredores de bolsa de las almas y el sufrimiento, alimentando un circuito de plata y muerte.

Constantine se le acerca con el conocido recurso de tentarlo ofreciéndole venderle su alma (recurso reconocible para Constantine por Dangerous Habits o la película, pero ambas cosas vinieron después) y Blathoxi primero pica pero después se niega pensando que se la está vendiendo porque cree que la izquierda va a ganar las elecciones y que el mercado de almas de Gran Bretaña iba a colapsar.

Delano impregna a la historia de un comentario superficial de política, lo cual es apropiado ya que en ese momento era época de elecciones en Inglaterra, y de esa manera también impregna de más realismo a sus historias. Al pasar hay comentarios de gente desencantada con la política y los políticos, Blathoxi especula en su negocio financiero con una victoria del conservadurismo de Thatcher, desestimando pero temiendo una victoria de la izquierda que ponga en peligro su negocio y también están los demonios yuppies menores todos vivando a Margaret Thatchet mientras tienen a Constantine atrapado (otro momento no muy sutil de Delano).

No teniendo mucho espacio para una resolución extendida, Constantine se salva porque de alguna manera causa que el mercado de almas local colapse por intermedio de la duda que le planta a Blathoxi, aunque no queda claro como hace para influir exactamente. El caso es que de repente Blathoxi anuncia que todo colapsó, que estaba arruinado y que el dolar infernal no valía nada, así que se volvían todos para el infierno (seguramente le van a seguir recortes de personal y ajustes presupuestarios en el infierno, y cosas del estilo).

Es un poco bastante abrupta la resolución a favor de JC, pero por otro lado seguramente a Delano no le interesaba meter los datos técnicos para explicar como causar un colapso de un mercado y mostrarlo, además de que probablemente sería algo bastante aburrido para un comic. Ya de por sí Delano logra aprovechar mucho para meter comentarios políticos y sociales de Gran Bretaña y en general, probablemente ayudado por estar publicando en un medio estadounidense al que no le importa mucho los comentarios que haga de Gran Bretaña, y que por lo demás recién estaba empezando a publicar historias con un contenido diferente al de clásicas historias de superhéroes.

Un detalle no relacionado es que mientras se publicaba la historia se daba una caída grande de la bolsa de Wall Street, una de las tantas veces que pasó y que causó una crisis que repercutió en la gente. Como detalle al pasar que primero mencionó Karen Berger, quién edito Hellblazer desde el principio y se fue con Delano, resulta casi gracioso, si no fuera por los motivos, que el final de su etapa haya coincidido con la renuncia obligada de Thatcher al gobierno.

Delano nos presenta después a Gemma, la sobrina de JC, que se vio obligada a mudarse a los suburbios de Liverpool por su familia, más que nada por su viejo, que pasa a formar parte y trabajar para una secta, los Guerreros de Dios / Cruzados de la Resurrección, culto evangélico bastante ortodoxo, para quienes cosas como Madonna o la TV son satánicas.

Gemma no está muy contenta con esto, como estaría cualquier piba de diez años a la que no le dejan escuchar Madonna o mirar tele, y termina acompañando a tres chicas un poco más grandes que ella, que conoce en la plaza, a la casa en donde viven todas juntas casadas con “El”, un tipo sobre el cual no dicen mucho. Desesperada por tener amigas y bastante infeliz en su casa, elige acompañarlas porque lo que le dicen suena lindo y ella también quiere entonces casarse y vivir con ellas.

Era otra época y supongo que Delano quería hacer un comentario sobre la vulnerabilidad de Gemma y el poder de la influencia de otros en un chico solitario, alienado en su propia casa y sin contención frente a cambios fuertes, pero supongo que hoy en día la mayoría de los padres y la sociedad concientiza bastante a los chicos sobre los peligros de irse con desconocidos, o al menos eso quiero creer. Claramente esto no es asi del todo y siguen habiendo chicos mas vulnerables a los depredadores, pero en general hay mas consciencia del peligro.

Los momentos con Gemma los cuenta desde su perspectiva, y por ende no lo dice pero queda claro que es drogada por las otras chicas, que a su vez también están drogadas y probablemente desnutridas. Al final aparece El Hombre, como lo llamaban, y procede a hacer la ceremonia de casamiento con Gemma, pero Constantine logra frenarlo gracias a Zed.

Las otras chicas estaban muertas aparentemente ya, por lo cual no queda claro hasta que punto Gemma alucina al final porque ella menciona que seguían acostadas para acto siguiente ver que aparecían y la ayudaban a cambiarse para su casamiento y la acompañan, pero Constantine las descubre muertas bajo las sábanas. El tipo aparentemente era parte de un culto satánico, Damnation Army, y consagraba sus esposas y sus vidas al demonio.

De esta manera Delano trata un tema como el secuestro y abuso de chicos con bastante clase, sin mostrar o insinuar ademas nada sexual, mientras muestra como puede impactar en un chico que sus padres se metan en una secta ortodoxa y lo separen de su vida normal y amigos. Los Cruzados de la Resurrección (los voy llamando por cualquiera de sus nombres porque usan los dos) van a volver a aparecer como es esperable, y Delano explora más y critica con razón como se aprovechan de la gente, que tiene que pagar y reclutar más gente a la Cruzada para que su plegaria sea leída por una suerte de cadena nacional que abarca todo el país, y todos recen por eso.

Esto es lo que pasa en un pueblo olvidado en Iowa, que reza para que vuelvan sus hijos de la guerra de Vietnam, todos parte de una unidad que había desaparecido en acción, todos menos uno que sí volvió y lo odiaban por eso. Al final resulta que el que volvió había sido el causante de la muerte de todos, y la plegaria se convierte en una suerte de conjuro que fractura un poco la realidad y causa alucinaciones en la gente del pueblo y en el soldado que si volvió, que mata a varios y a su esposa y al final explota su estación de servicio, todo mientras alucinaba que estaba de nuevo en la guerra con sus compañeros.

El comentario sobre la guerra de Vietnam no es muy profundo, Delano, por intermedio de Constantine, muestra como ve un observador extranjero a la guerra y los resultados que tuvo en sus veteranos, mostrando como en cualquier guerra la que sufre es la gente, y como puede también cambiar a la gente común. Nada tremendamente original y con la historia no pasa mucho, pero nunca viene mal intentar concientizar un poco de buena manera.

Delano pasa entonces a hablar de los jóvenes hooligans de Inglaterra, mostrando el odio xenófobo hacia pakis (paquistaníes y básicamente cualquiera que parezca de esa etnia), gente con pelo oscuro, judios, y odio hacia zurditos y gays, principalmente a estos últimos.

Justamente queriendo cagar a trompadas a un gay termina un grupo siendo asesinado por un demonio, lo que causa que JC se meta a investigar el tema, siendo en este caso Nergal el demonio involucrado, que resulta estar atrás de todo el tema del “Damnation Army” diabólico. Nergal une al grupo de hooligans en un monstruo con varios brazos y piernas, y lo manda a matar a Zed, quien andaba con Constantine por suerte, que nota que un megabrazo tiene un tatuaje del Arsenal mientras que el otro tiene uno del Chelsea, y se los hace notar, por lo que terminan peleándose entre ellos mientras John se escapa con Zed después de un momento bastante divertido.

A partir de ahí empiezan a desencadenarse varios eventos relacionados a Zed, los Cruzados de la Resurrección y Nergal y su Damnation Army (me gusta más en inglés). John termina perdiendo dos amigos en muy poco tiempo, uno golpeado bastante salvajemente a manos de los Cruzados, por ser gay, mientras raptaban a Zed; el otro mientras investigaba al culto como favor a John. La salvedad es que este segundo amigo, Ritchie, pierde su cuerpo que combustiona espontáneamente, pero su mente sigue viva navegando y dentro de una joven internet.

Nergal busca que John lo ayude a frenar el nacimiento de un nuevo Jesús, el cual va a nacer de Zed, llamada en realidad María (aparentemente no importa que Constantine haya estado con ella un par de veces y por ende la parte de virgen ya no corra). Al entender John toda la imagen decide ayudar a Nergal, persuadido también por el hecho de que este sino iba a matar a un par de bebés recién nacidos, pero le pone como condición que primero lo cure (estaba en el hospital en ese momento).

Nergal entonces procede a cortarse y a darle un poco de su sangre de demonio a John, y así es como Constantine pasa a tener sangre de demonio durante mucho tiempo.

En el día de su cumpleaños número 35 John decide empezar a escaparse en vez de hacer algo por Zed o Nergal, y se esconde hasta que su consciencia se le aparece directamente y lo convence de dejarse de joder y hacer algo, por lo que se limpia y afeita, y viaja a buscarla. La encuentra ya decidida a cumplir su destino y ser la madre del nuevo Jesús, y no intenta convencerla de otra cosa, pero acepta el sexo de despedida y se vuelve. Todo esto porque Constantine sabía que al tener ahora sangre de demonio de ninguna manera iba a después poder ser la madre de Dios, cumpliendo de esa manera con lo que quería Nergal sin tener que recurrir a violencia ni nada parecido.

Se lamenta un poco por tener que haber sido un hijo de puta y haber frenado el nacimiento del nuevo mesías, pero muy rápido ya empieza a planificar junto a Swamp Thing como frenar a Nergal y su ejército, y de esa manera empieza el único crossover de la etapa Delano, con el Swamp Thing de Rick Veitch, que probablemente buscaba recapturar un poco del espíritu del American Gothic de Moore, cosa que se ve confirmada un poco por el hecho de que la primera página de Swamp Thing #76 tiene al Phantom Stranger y a Etrigan.

No voy a comentar en detalle el crossover porque mi interés es centrarme en la etapa de Delano y en Hellblazer, pero no puedo dejar de mencionar el que Swamp Thing posee a JC y pasa a moverse con su cuerpo, todo parte de un plan para embarazar a Abby, ya que necesitaba un cuerpo humano para eso (y por algún motivo elige a Constantine). Resulta que John había pensado el mismo plan para frenar a Nergal y cumplir la profecía con otro tipo de bebé, un nuevo elemental. De esa manera logra una victoria, pero Nergal sobrevive y bastante caliente, mata a todos los vecinos del departamento de John y le hace recordar a Newcastle, haciendo que finalmente se dé cuenta de que él era el culpable de la hasta ahora mayor tragedia personal del personaje.

Todo el tema de Newcastle es algo que se viene mencionando desde que Moore crea a Constantine, como algo ominoso que le pasó pero sin especificar que era, dejando la puerta abierta para que algún escritor siguiente lo desarrolle. Delano no deja que pase mucho tiempo y decide ser él el que cuente la historia, lo cual es apropiado teniendo en cuenta que ya estaba desarrollando a todo el resto del personaje, y ya empezaba a cansar que se mantenga el misterio.

Así es como en el número 11 volvemos a Newcastle, con un John joven, que andaba con un grupo de amigos (la mayoría conocidos de American Gothic o estos primeros números de su etapa) investigando cosas ligadas al ocultismo, y así es como se encuentran con Astra, la hija abusada de un ocultista dueño de un bar/boliche, que termina invocando inconscientemente a una fuerza elemental del miedo a la que le da forma de una suerte de lobo, que mata a su papá abusador y al grupo de amigos y mujeres con los que hacía orgías.

John decide invocar a un demonio para frenar al elemental, y el grupo lo sigue aunque un par no estaban convencidos. El ritual parece no funcionar al principio pero resulta que sí, aunque no de la forma esperada. El ritual es imperfecto y el demonio invocado es otro, por lo que Constantine no sabe el nombre y no puede dominarlo, así que este destruye al elemental pero se lleva a la chica al infierno como premio. John los acompaña e intenta salvarla pero no lo logra, volviéndose sólo con su brazo. Es por ese evento que termina siendo institucionalizado por dos años en un sanatorio para enfermos mentales, antes de salir y conocer a Swamp Thing y meterse en todo el tema de American Gothic.

Al final termina venciendo a Nergal gracias a su amigo Ritchie que estaba habitando mental/astralmente la primitiva internet existente en el momento, obligando al demonio a meterse en el ciberespacio para cazarlo, para después ser guiado y orientado entre John y su amigo para llegar virtualmente a las puertas del Cielo, y son los ángeles los que se encargan de hacer mierda al invasor.

Todo el tema con Nergal es resuelto así en un número, bastante rápido dentro de todo, lo cual me hace pensar que no era lo principal para Delano, que lo usa más que nada por y para todo el tema de Newcastle y la historia anterior con los Cruzados. Eso, o ya se había cansado de todos los plots que había venido desarrollando desde hacía meses, que así quedan cerrados.

Constantine queda dos amigos abajo, sin novia/prospecto amoroso, sin vecinos, con sangre de demonio y con una cuenta de gas de 20.000 libras (obra de su amigo Ritchie mientras flotaba por la internet sin lograr encontrar a John y hacer que se comunique con el). Por otro lado, logra vencer y matar a un demonio de mediano poder/relevancia, que además era algo personal muy fuerte para él por haber sido el causante de su peor tragedia como brujo cuando recién empezaba, y además termina siendo el padre indirecto del hijo elemental de Swamp Thing, así que no todo es malo.

A esto le sigue un número bastante bizarro con Constantine visitando una playa británica bastante venida a menos fuera de temporada. Se queda dormido en la playa y tiene entonces un sueño en donde se da un apocalipsis nuclear y él sobrevive en la playa con unos pocos que van muriendo, pero antes de quedarse solo tiene un hijo que resulta ser dos focas siamesas, que intentan vivir e ir al mar, pero mueren antes picoteados por esqueletos de gaviotas reanimados. Supongo que en todo esto hay una reflexión sobre los peligros nucleares y la contaminación, pero de forma muy superficial, no se explora mucho el tema y el número y su pesadilla (por suerte) se pasan rápido.

Llega entonces “The Fear Machine”, la saga más larga de la etapa, aunque es mas o menos similar de larga a la de Nergal si en ésta se cuenta desde que aparece Gemma y los Cruzados de la Resurrección, aunque la segunda no está estrictamente definida como saga.

Constantine, en el medio de su descanso en la playa, se encuentra con que su cara está en los diarios y no de buena manera, siendo buscado por la policía por satanista y asesino. Mientras escapa, se encuentra con un grupo de hippies que lo llevan a una suerte de campamento donde viven temporalmente mientras varios trabajan para campos cercanos. A John lo apadrina Mercury, una nena de edad indeterminada que parece tener bastante de psíquica, sabe su nombre y varias cosas más de quién es y su vida solo con mirarlo a él y a su aura. Al mismo tiempo empieza a ponerse cómodo y a formar una relación con Marj, la mamá de la nena.

En el transcurso de la saga Constantine toma hongos sin quererlo, lo cagan a palos, sobrevive un descarrilamiento de tren intencional, se deja crecer la barba y el pelo, se lo corta después, salva a un ruso y a un periodista que después terminan muriendo igual, intenta rescatar a Mercury de donde la habían raptado pero ella se escapa sola, y varias cosas más.

La saga de 9 números empieza bien, presentando los personajes y mostrando como John llega a apreciar a la gente de la comuna hippie y a Merc y a Marj, pero ya hacia la mitad todo el tema empieza a confundirse demasiado, y a pasar muchas cosas demasiado rápido como para poder seguirlo y a la vez disfrutarlo. El tema de que muchas cosas sean un poco confusas puede ser algo intencional de parte de Delano, de la misma manera que elige no explicar demasiado de que le pasa a cada personaje en el momento, pero en este caso atenta contra la historia, que sufre un poco con tantos eventos y personajes distintos.

Todo el tema de Jallakuntilliokan, el dios monstruoso que la Logía masónica de Magi Caecus estaba intentando despertar, resulta interesante desde la idea, pero no me termina de atrapar la ejecución de toda la historia. Es interesante la idea de una logia secreta que conspira para desestabilizar a través del miedo (de ahí viene la “Fear Machine”, la máquina que ayudada por la energía psiquica de las líneas ley y los psíquicos que la operaban, podía causar un miedo terrible y muy fuerte a mucha gente, en gran escala, y en la mayoría de los casos terminaba llevando a la muerte) y entonces poder instalar un nuevo régimen político.

Siempre me gustaron las buenas historias de conspiraciones, pero todo esto queda desbaratado muy rápido y desaparece de escena, ya que la logia aborta el plan por el panorama político del momento y ahí pasa a ser llevado a cabo por un miembro renegado que quería despertar a Jallakunti él solo, por su fanatismo y odio a la vida.

En los varios números aparecen diferentes aliados y enemigos de John, terminando bastante mal la mayoría, pero me sorprendió que Delano vuelva a hacer aparecer a Zed/Mary, de la saga de los Cruzados, ahora como la líder del movimiento pagano de Escocia, no me convence del todo como tan rápido de repente está como líder de un movimiento en un país vecino, suena más como algo forzado porque Delano quería seguir usando el personaje.

Sea como sea, Zed se da cuenta de que todo el movimiento para hacer nacer a Jallakunti venía de una intención de desestabilizar también el principio natural de opuestos masculino y femenino, anima y animus, haciendo predominar y nacer solamente lo masculino, por lo que con ayuda de John, Marj y Merc, hacen un ritual que tiene a Constantine en sanguchito sexual con Zed y Marj, lo cual da como nacimiento un huevo que nace para ser la parte femenina de Jallakunti, que procede a unirse con su parte masculina y desaparecer, desapareciendo la amenaza a la vida y el mundo.

La amenaza queda neutralizada pero en el transcurso de esto provoca una terrible inundación del mar vecino escocés, por lo que John queda a la deriva y es rescatado por unos marinos. El hecho de que todo el conflicto se resuelva con un ritual sexual con Zed y Marj, con la ayuda psíquica de Merc, es bastante un Deus ex Machina de Delano, que resuelve rápido todo y de paso convenientemente separa a John de todos sus compañeros de los últimos números, listo para seguir con otro tema y empezar una nueva historia.

El número que le sigue a la saga, “Larger than Life”, tiene una historia bastante metatextual, con Constantine yendo a visitar a un conocido que es un comerciante que a su vez fue la inspiración para varios personajes de varios libros hechos por escritores. Es por este hecho que lo “enjucian” de alguna manera, y su vida empieza a convertirse más en un cuento, con guiños a cuentos y personajes ya en el dominio público, como los tres chanchitos y el lobo, Peter Pan, Sherlock Holmes, Winnie Pooh y un par más que seguramente no identifiqué o no me vienen a la mente.

La historia termina con el amigo de Constantine siendo arrastrado por Winnie Pooh a la tierra de los cuentos, una suerte de limbo en donde va a salir si por fama y reconocimiento termina entrando en el dominio público. No es un mal número y resulta interesante de leer, probablemente uno de los mejores de la etapa, aunque tampoco me gusta tanto particularmente.

“Family Man”, la historia que sigue, arranca muy bien, con un enemigo distinto para los que acostumbra Constantine, siendo en este caso un asesino serial de familias, el Family Man, apodado de forma no muy imaginativa como suele ser con los apodos de asesinos seriales. Alejándose un poco de lo sobrenatural, resulta ser un cambio refrescante con respecto a los diferentes demonios  y cultos que fueron apareciendo, y además los asesinos seriales siempre me interesaron desde el punto de vista psicológico (es lo que estudio casualmente).

Son interesantes también las reflexiones de John sobre el hecho de que le haya caído bien al conocerlo, antes de saber quien era, y que inclusive por un momento se había visto reflejado en el viejo, además de la culpa que siente por haber entregado a la siguiente familia asesinada sin saber. El Family Man, para el que no lo leyó e igual se banco leer hasta acá una reseña tan larga de algo sobre lo que no tiene idea, era un viejo policía retirado que mataba una familia atrás de otra, siempre con nenes chiquitos, mientras se iba mudando de geriátrico en geriátrico para no levantar sospechas.

El asesino se arrepiente de haber dejado a Constantine vivo y lo empieza a buscar, yendo a ver al padre al ser el único que puede encontrar, y lo mata, aunque antes escuchamos su historia y nos enteramos que la madre de John murió al nacer este y que no habla con su viejo hace veinte años, aunque a veces le mandaba plata.

Después de un par de idas y vueltas en la persecución, con el Family Man persiguiendo a Constantine, pero después siendo perseguido, para después volver a perseguirlo y encontrarlo, pero al final morir a manos de John, que le pega un par de tiros antes de finalmente matarlo en forma casi asistida por el Family Man que ya no aguantaba más.

En su momento todo esto fue bastante controversial, lo cual tiene sentido teniendo en cuenta que ningún protagonista de una serie de DC había matado de un tiro a alguien, o al menos eso creo, y hay que recordar que en ese momento todavía no existía Vertigo, por lo que la serie salía para DC pero con el cartelito “Suggested for Mature Readers”, como Sandman y Swamp Thing, por ejemplo. No me parece nada terrible para el personaje, que no es su estilo andar con armas, pero si resolver cualquier situación como sea que se presente.

Grant Morrison es el primero en darle un breve respiro a Delano, encargándose del nro 25 y el 26, en donde cuenta una historia que homenajea a varias otras con el mismo concepto, con un pueblo en donde es liberada un arma experimental que hace que se liberen los deseos e impulsos más profundos y ocultos de las personas, lo cual en la mayoría de los casos es bastante para mal.

Constantine se pone a liderar un grupo de gente y les dice que lo sigan, llevándolos hacia un lago en donde seguramente terminarían todos ahogados, lo cual suena bastante apropiado. Al final Constantine se salva pero el pueblo termina desapareciendo por culpa de una explosión de bomba nuclear de la base militar yanki cercana al pueblo, tirada desde un jet por un cura desfigurado por su culto a la bomba nuclear, que era a lo que lo había llevado su activismo.

Morrison tiene un par de buenos momentos y da gusto leerlo, la acción es bien grande y exagerada, especialmente para un comic de Constantine, que en general tiene historias con un perfil un poco más bajo, pero es divertido verlo en situaciones así. Morrison parece tardar un poco en acostumbrarse al personaje y no llega a ponerse del todo cómodo que se le termina una historia en la que pasan varias cosas pero de forma bastante apurada, uno de los casos en los que habría venido bien un poco más de espacio y que las cosas se desenvuelvan más lento.

Neil Gaiman escribe el nro 27, “Hold Me”, con arte de Dave Mckean, dándole un mes más de descanso a Delano. Cuenta una historia de terror en donde Constantine tiene que enfrentarse a un fantasma que llega a matar a una persona e iba a seguir haciéndolo, pero termina siendo mucho más, al hablar con bastante sentimiento sobre lo terrible de tener que dormir en la calle, sin poder encontrar un lugar donde estar caliente, además de meterse en temas como donar esperma para que una pareja de lesbianas sean madres, o las relaciones humanas.

El fantasma, Jacko, había muerto sólo, abandonado y con mucho frío, y desde entonces solamente buscaba alguien que lo abrace, que le de calor, que se preocupe y le importe, y eso es lo que termina dándole John, permitiéndole pasar a otra vida.

“Hold Me” es una buena historia que hace méritos para ser mencionada muchas veces entre las mejores del personaje, aunque yo no iría tan lejos. Me parece un buen número, muy buen escrito por Gaiman, resulta interesante y entretiene leerlo y cuenta con gran arte de Dave Mckean, pero tampoco me parece una historia definitiva del personaje. Gaiman escribe bien a Constantine, se lo nota más cómodo que Morrison en la caracterización del personaje, y redondea un buen número, pero no me salta a la mente cuando hago el ejercicio de pensar historias clásicas del personaje.

Vuelve Delano, que sigue y termina todo el tema de Family Man para después mandarse otro número tranquilo, en donde John visita a su familia para el funeral de su viejo, y se encuentra con que el fantasma de éste estaba siguiendo a su sobrina Gemma, lo cual la perturbaba bastante. John recuerda que cuando era adolescente había hecho un riual de magia simpatética, conectando a su viejo con un gato que había matado y enterrado, en venganza porque el viejo le había quemado sus libros de magia después de que lo echen del colegio por algo relacionado.

El problema fue que el ritual había funcionado demasiado bien y la salud de su viejo empezó a empeorar progresivamente acorde con la descomposición gradual del gato, y John se dio cuenta de que se había zarpado un poquito y le agarró miedo de que se muera, por lo que desenterró al gato, lo metió en un frasco de formol para que se conserve, y lo volvió a enterrar. La salud del viejo no mejoró pero tampoco empeoró más, así que con el tiempo se olvidó del tema.

Con lo de Gemma recuerda todo y decide entonces desenterrar y quemar al gato para que su espíritu pueda seguir su viaje y descansar. No queda claro porque elige atormentar a Gemma en vez de a John, teniendo en cuenta que ésta no tenía nada que ver, pero probablemente le cayera bien a Delano y, como hace bastante que no aparecía en la serie , viene bien como excusa.

El nro 32 tiene la particularidad de tener a Jamie Delano en la tapa junto con un tal Dick Forman, que resulta ser un typo de Dick Foreman, como aparece en los créditos de adentro. Foreman escribe el nro 32, por lo que no queda claro cual es el papel de Delano, que no es mencionado en los créditos, para justificar que lo pongan en la tapa. Puede que haya sugerido algo de la historia a Foreman, o que este haya trabajado a partir de una idea suya, o bien no hizo nada y solamente lo pusieron porque Foreman era un desconocido y Delano venía haciéndose su nombre como el escritor regular de la serie.

Sea como sea, el nro 32 si bien no es nada memorable, resulta entretenido. Constantine termina enfrentándose a un perro poseído por el alma de un policía frustrado que había hecho un ritual para liberar su alma después de la muerte y poseer a otro, pero al no poder se tiene que conformar con un perro. Empieza a armar un imperio de perros con el cual quiere destruir la humanidad, un plan un poco exagerado para un bulldog sobrecrecido, aunque llega a matar a varias personas y comérselas antes de que Constantine lo pare.

En el 33, John se encuentra con un viejo amigo que solía vivir de hacer tramoyas pero que ahora se estaba dedicando a desarrollar un proyecto de viviendas moderno, alejado de la ciudad pero con lo último en tecnología de comunicación y lo más ecológico posible.

Se basa en la idea de que se viene dando un movimiento de descentralización en las sociedades, con muchos profesionales votando con sus pies alejarse de las ciudades buscando vivir de una manera más auténtica, con la tecnología acompañando y posibilitando igual estar conectado con el mundo.

Delano se mete así brevemente en geopolítica, dejando un par de ideas interesantes, que suenan utópicas pero no para todo el mundo, siendo que hay movimientos y personas que eligen esto, aunque no tengo idea sobre los números o si es un tendencia que va en incremento o no. Sin dudas que la internet y los servicios relacionados a ésta ayudan mucho, y Delano acierta en el pronóstico.

El 34-35-36 trae la vuelta de dos personajes, Merc y Marj, a quienes no se veía desde el final de The Fear Machine. No están haciendo nada demasiado diferente a lo que hacían antes, viviendo nomádamente en su winnebago aunque en este caso en la ciudad.

John llega a verlas borracho y más que bastante perturbado, y tiene tres números de psicoterapia entre Marj, su autoanálisis pero más que nada Merc, que lo confronta con las elecciones que hizo en su vida y quien es hoy, lleno de culpa por haber causado la muerte de su viejo, la cual intentó tapar con venganza, además del miedo que siente por su muerte y la venganza del infierno.

Merc lo hace entrar en trance y ver una de sus posibles muertes, en un futuro en donde las ciudades no existen y se vive en comunidades utópicas en donde todo es lindo y positivo, y por eso es que justamente no encaja en ninguna. Lo echan y se va por la costa, en donde termina cayendo al mar, muriendo al ser comido por tiburones, lo cual tiene sentido solamente porque es John Constantine y morirse en una cama era muy aburrido.

Estos números resultan un poco densos pero interesantes, acordes a como es el personaje de Constantine y como Delano viene construyendo su psiquis, para después explorarla en detalle acá, junto con una visión particular de su muerte, entretenida de leer.

El 37-38 tiene a John viajando por alguna parte rural de Inglaterra junto a Marj y Merc, que estaba buscando algo sin saber bien que era y resulta ser un pibe, Martin, que estaba atormentado por su viejo, un carnicero bastante desagradable que lo trataba muy mal, haciéndole cosas como querer que coma carne a pesar de ser vegetariano de una forma cada vez más agresiva, y obligándolo a acompañarlo a una matanza de chanchos para enseñarle como matarlos y cortarlos, y más cosas del estilo.

La situación va escalando cada vez más y es manejada por Merc, con John y Marj apareciendo poco con un papel secundario. Merc termina metiéndose en la cabeza del tipo y mostrándole su miedo, lo cual hace que termine en un estado semicatatónico metido adentro de una carcasa de un chancho muerto.

No pasa demasiado con la historia,  que no deja ninguna reflexión profunda más allá de que lamentablemente hijos de puta y gente así existen en mayor o menor medida y hay quienes los tienen que sufrir. El padre carnicero villano de la historia es una versión exagerada de una persona así, no tiene nada redimible directamente por lo que es fácil “odiarlo” como el villano.

Los tres van a reunirse con Zed y los que quedan del viejo grupo hippie en su nuevo campamento en la costa, y Zed ayuda a John a confrontarse consigo mismo, con su viejo acusándolo desde nacer de haber matado a su madre en el parto junto con su hermano, el gemelo que nació muerto y que atormenta a John como el Golden Boy, la imagen del niño perfecto que él nunca alcanzó ni pudo ser. John decide entonces comerse una bolsa entera de hongos e irse a pasear por la costa y adentro de una cueva, para enfrentarse a si mismo, su inconsciente y todo lo que tenga adentro.

El último número de su etapa, “The Magus”, tiene una visión de la vida de este Constantine perfecto, el Golden Boy, que al final de sus días se ve confrontado con el otro Constantine, el que conocemos y queremos, el fallado al que casi todo le sale mal. Se terminan reuniendo y reconciliando simbólicamente y nos enteramos que son solamente dos aspectos de toda una dinastía de Constantines viviendo en diferentes realidades, emperadores y tontos, heróes y villanos y todo ese tipo de cosas.

Este concepto ya resulta un poco demasiado por como lo cuenta, pero es interesante el intento de Delano de dejar a un John un poco más equilibrado, en paz consigo mismo y con todos sus aspectos. Es claro que Garth Ennis ni bien agarra el siguiente número sigue con el John fallado y atormentado por su vida y varias elecciones, pero era igual algo esperable por como está definido el personaje, que no está listo para convertirse en un ejemplo zen de ser iluminado.

Delano hace un intento de reconciliar al John que fue creando a lo largo de los años consigo mismo, dejando atrás una tumba simbólica para que vean Zed, Marj, Merc, Errol, despidiéndose así de personajes que quedan vivos pero que no iban a ser usados por quién venía después, mostrando bastante claramente el final de una etapa.

Delano termina así el crecimiento al que lleva al personaje en sus tres años y medio al frente del mismo, cerrando bien una etapa que va a resultar ser bastante diferente a las que le siguen, probablemente no llegando a influenciar tanto a otros escritores, que prefieren tomar el concepto del personaje y hacer algo distinto. Mas adelante, en cada reseña de las etapas siguientes que vaya haciendo, cuando sea que aparezcan hablaré de los elementos e ideas que vuelvan a aparecer, si es que pasa.

 

Ya en el cuarto número Delano presenta al que va a ser el primer interés amoroso de la etapa, cuando Constantine llega a una esquina y mira a la izquierda para ver a una piba sentada enfrente de un graffiti que recién hizo, que tiene justamente un dibujo de una piba sentada con un hombre enorme enfrente, y la inscripción “Waiting for the Man”.

No suena a una escena muy realista o posible, pero en el universo de Constantine todo es bastante posible, así que mejor suspender el descreímiento y seguir adelante. Zed resulta ser el nombre de la chica, bastante joven, que se encontraba esperando algo sin saber que era, y resultó ser Constantine.

Las cosas parecen no terminar muy bien bastante rápido, con todo el tema de que John la infecta a propósito con su sangre de demonio para que no pueda ser la madre del nuevo Jesús, aunque después vuelve a aparecer más adelante como la líder de la secta pagana que vive en Escocia, en paz consigo misma y con su nueva persona.

El segundo interés amoroso de John es Marj, la hippie simpática que aparece en The Fear Machine, pero no duran mucho, se separan después de que la conspiración rapte a su hija y Constantine vaya a buscarla, cosa que se demora bastante. Marj termina yéndose a vivir a la comuna pagana de Escocia, en donde termina teniendo bastante sexo libre con varios y una relación con Zed, por lo que las dos ex-amantes de John terminan juntas por un tiempo.

Como ya mencioné en un párrafo anterior, John termina teniendo un ritual mágico sexual entre medio de las dos, cumpliendo así más de una fantasía adolescente, y probablemente generando otras, pero no llega a tener ninguna relación demasiado significativa ni estable, deuda que va a notar y empezar a llenar Ennis en su etapa siguiente con Kit.

A pesar de la elección de no explorar al personaje en una relación amorosa, una de las principales cosas que tiene la obra de Delano y su etapa, es como humaniza a Constantine, que era un personaje interesante tal como lo había pensado y empezado a definir Moore, un personaje místico de DC pero no de clase alta o media sino más cercano a la calle, de clase trabajadora, pero que hasta el momento había aparecido solamente desenvolviéndose en el medio de un megaconflicto que amenazaba con destruir la realidad.

Delano lo muestra en el día a día, en una Inglaterra donde se respira política y comentario social. Muestra a sus amigos y como es él con ellos. Muestra a su familia, a su viejo, a su hermana Cheryl y su sobrina Gemma. Muestra también como es en relaciones superficiales con mujeres. Así, Delano va marcando al resto de los escritores por venir por bastante tiempo, aunque hoy en día haya cambiado mucho el personaje, algo lógico teniendo en cuenta el paso de más de dos décadas, sin embargo sigue pudiéndose ver el mismo Constantine que creó Moore, pero empezó a definir más Delano en cuanto a su temperamento, perfil bajo dentro de lo posible con su reputación, y su universo del día a día.

La crítica muy directa de Delano para con los sectores más conservadores de la política inglesa (traducible de la misma manera a la de muchos países, si es que no casi todos), mostrando neoliberales capitalistas salvajes como demonios, no tiene mucha sutileza, pero da para uno de los mejores momentos de la etapa.

El hecho de que después haya metido más elementos de la política inglesa, y sus críticas a Thatcher específicamente, a mi me resultaron interesantes, pero puede que en sí le haya jugado en contra para con la mayoría del publico norteamericano que compraba la serie. No digo que no lo debería haber hecho porque me parece perfecta la intención, y muy respetable el hecho de que haya buscado comentar sobre la Gran Bretaña de finales de los 80s, principio de los 90s en la que le tocaba vivir, porque le parecía una mierda, y quería contárselo a todo el mundo.

Esto le agrega un trasfondo muy copado a la serie, pero después se desfigura un poco, al alejarse de la política hacia otros aspectos de la realidad, lo cual en sí no tiene nada de malo, ya que Delano no solamente quería hablar de eso y además no estaba concebido como el tema principal de la serie, pero en general la etapa no llega a tener la misma fuerza después de los primeros números, con la excepción del arco del Family Man casi hacia el final y un par de números más.

El problema que tengo es que la etapa de Delano me aburre un poco. Como ya mencioné, se toma su laburo en serio y empieza a definir al personaje y todos sus aspectos relevantes, pero se olvida de darle un poco más de sentimiento. Intenta ser realista, pero nunca logra ponerse del todo en la piel del personaje, y hasta puede que le cayera un poco mal, o al menos me da esa impresión a veces, pero lo cierto es que a todas sus historias siempre les termina faltando algo. No son malas, hay algunas buenas escenas y buenos momentos del personaje, pero ninguna me emocionó demasiado.

No es que sean historias superficiales tampoco, Delano toca muchos temas con mucha tela para cortar, como sectas, política, capitalismo, abuso, religión, etc, pero no deja ninguna reflexión duradera, o tampoco me la causó. Puede que no lo ayude para mi consideración el hecho de que, ya más de dos décadas después de publicadas estas historias, haya visto esos temas tocados mucho mejor en otros lados, y también haya tenido la posibilidad de leer historias del personaje que me gustaron más. Supongo que para el momento en que salieron las historias y sus temas y tratamiento eran bastante más novedosas, o al menos eso es lo que muestran las cartas seleccionadas de los lectores, pero lo cierto es que, si bien la etapa tiene buenos momentos, los mejores todavía están por venir.

Pasada la mitad de la serie (es difícil señalar un punto específico) Delano deja de introducir nuevas ideas en general, y nuevos personajes, para dedicarse ya a empezar a cerrar su etapa, lo cual es una lástima porque eso si era algo para lo que resultó ser muy bueno, pero prefirió cerrar bien su historia, dejando igual constituido el universo de Constantine y su vida personal a grandes trazos para que cualquiera después construya a partir de eso, aprovechándose también del final abierto.

Delano es mas pretencioso que lo que resulta interesante, elige buenos temas, pero en general lo bueno de sus historias se va diluyendo en el camino, y sus personajes no llegan nunca a cobrar tres dimensiones. Con todos sus intentos no logra ser una gran etapa del personaje, ni tampoco una de las mejores. Los buenos momentos están y por eso me parece una etapa decente, pero estos ejemplos se van diluyendo en una narrativa pesada, historias que no logran ser demasiado interesantes en su mayor parte, con excepciones, y una encarnación del personaje que nunca termina de asentarse del todo, buscándose a si mismo en más momentos que los que disfrutaba de ser quien era.

En otro lado leí que se mencionaba como algo bueno y distintivo de la etapa el hecho del tono y el ambiente pesado, demasiado oscuro y negro de las historias, casi opresivo de a momentos, pero a mi me parece que se le fue la mano y no logra un balance. Es cierto que es un sello del personaje el que lo rodee un aura de terror y pesadumbre a veces, pero otros escritores que le siguen equilibran mejor esto con notas positivas o le meten humor negro que lo aliviana y de paso divierte.

Varios de los sellos del personaje empiezan con Delano y no con Moore, como el hecho de que por más que en general John no sea un mal tipo y no quiera que nadie cercano termine mal, ninguna victoria que logra llega a ser completa por un motivo u otro, ya sea que se le muera algún amigo en el proceso o por alguna otra cosa.

El tema de que sus amigos terminaban muriendo casi siempre lo empieza Moore y lo sigue Delano, aunque es cierto que éste también crea a Chas, el mejor amigo de John, o sino al menos el que sigue vivo aunque pase más de un escritor (no leí todavía Hellblazer hasta el final así que ni idea si alguien lo mata pasado el principio de la etapa de Carey, de ser así no me lo caguen), y también crea muchos amigos o conocidos que siguen viviendo después de su último número.

Varios años después de terminada su etapa, en Diciembre de 1994, justo después de terminada la etapa de Ennis, Delano escribe un número más de Hellblazer, esta vez siendo él quien hace un número de relleno, desconectado de cualquier evento o suceso principal del personaje, contando una historia autoconclusiva en un número.

Acompañado por Sean Phillips en el arte, Delano no hace un número de relleno clásico al dedicarse a contar una historia personal de Constantine que explica uno de los misterios del personaje que había creado, aprovechando que Ennis no se había encargado de contarlo antes, y mostrándose de paso como si nunca hubiera dejado de escribir al personaje por años, inclusive revelando al pasar que Constantine se había cogido un par de veces a la esposa de Chas antes de que ellos se casen, dejando como quien no quiere un detalle más a la caracterización e historia entre los dos mejores amigos.

No se queda ahí igual y cuenta la historia de Chas y su mamá, gorda, grandota y agresiva, que había matado a su papá cuando tenía 7 años, y que después se consiguió un mono con peluca que fumaba, que era en realidad un familiar en el sentido ocultista, una criatura con propiedades mágicas al servicio de su maestro, en este caso la mamá desagradable de Chas, que era medio bruja.

Como era esperable, tener una mamá así era algo más que bastante perturbador, y Chas no podía vivir tranquilo porque si salía a tomar algo el mono lo iba a buscar y no se iba hasta que volviera a la casa, o bien lo montaba y le metía un dedo en el culo mientras estaba intentando hacerle el amor a una chica, por lo que es bastante entendible que Chas ya estuviera tremendamente desesperado.

Le pide ayuda a Constantine, por ese entonces un adolescente crecidito que decide ayudarlo tentado por la ambición de enfrentarse a un adversario mágico mayor a él, cosa que nunca había hecho hasta ese momento. Por otro lado, también se convence de ayudarlo porque iba a tener entonces un amigo de por vida, y los amigos tenían sus usos, mostrando ya uno de sus lados cínicos y aprovechados desde bastante joven.

Constantine arma entonces un plan para de a poco ganarse al mono de la vieja de Chas, adivinando que era un familiar con una relación simbiótica con su maestra y que esa era la mejor manera para matarla. Chas no se lo pide directamente porque no se admitía el querer algo así, pero le queda bastante claro que era lo que quería y uno no puede criticárselo demasiado como deseo reprimido que nunca podría pedir, porque la verdad es que Delano no gasta lugar en mostrar que era algo horrorífico.

Al final John logra engañar al mono con que se había enamorado de el/ella, y logra matarlo y por ende matar a la vieja de Chas, liberándolo para estar eternamente en deuda con Constantine.

Delano, en un sólo número, cuenta entonces la anticipada y demorada historia de porque Chas le debía un favor muy grande a Constantine, cosa que se menciona sin decir por qué desde que Delano hace aparecer al personaje, y mientras de paso profundiza en la caracterización del personaje más que lo que lo hizo antes en arcos argumentales enteros, mostrando el narcisismo, la arrogancia y otros rasgos criticables del personaje, como su frialdad para considerar las relaciones humanas y su cinismo para actuar en su provecho siempre, por más que esté ayudando a otro.

Ya cerrando, paso un poco a los créditos:

Dibujantes

John Ridgway (1-9), Brett Ewins (7), Richard Piers Rayner (10-16), Mike Hoffman (17), Mark Buckingham (18-22), Dean Motter (23, 33), Ron Tiner (24, 28-30), David Lloyd (25-26), Sean Phillips (31, 34-36), Steve Pugh (32, 37-39), Dave Mckean (27, 40).

Dibujantes Regulares

Ridgway (decente, con muy buenos momentos y bien acompañado por los colores y el tono de la serie, aunque muestra algunas limitaciones), Piers Rayner (decente de a ratos, pero sus dibujos son muy estáticos y manda mucha fruta con las caras), Ron Tiner (decente, estilo clásico, aunque con las tintas de Walker se ve un poco más suelto), Sean Phillips (hace un buen trabajo de a momentos, un gran trabajo en otros, lo mejor de la serie, ya mostrando destellos del artista que va a ir siendo mientras evoluciona y crece) y Steve Pugh (me gusta su estilo para Hellblazer y hace un lindo trabajo en los números que le tocan).

A los últimos dos los incluyo porque terminan haciendo la misma cantidad de números que Ron Tiner, que había sido anunciado como nuevo dibujante regular y no era malo, pero no le daba demasiado tampoco y probablemente debe haber tenido algún error porque lo limpiaron bastante rápido. Como se puede ver por los nombres, la etapa de Delano tuvo algunos muy buenos momentos en el arte, otros buenos y bastante decentes, y algunos que otros olvidables.

No me pongo a detallar todo porque por un lado no soy dibujante tampoco y cualquiera que dibuja acá hizo un trabajo mejor que el que podría hacer yo, aunque cualquiera debería poder aceptar una crítica también. Eventualmente escribiré mi propio comic y tal vez hasta lo dibuje para que cualquiera que tenga ganas lo reseñe y diga lo que le parezca, y con ese espíritu escribo también sobre lo que me causan las historias de los demás. Ya estoy divagando un poco así que sigamos con el siguiente apartado:

Entintadores

Jim McCarthy, Alfredo Alcala, Kevin Walker, Mark Pennington, y varios entintándose a sí mismos en el arte.

Portadistas

Dave Mckean (1-21, 27, 40), Kent Williams (22-24, 28-40), David Lloyd (25-26). Mckean resalta como el mejor portadista de la etapa, aunque no se manda tampoco las mejores tapas que le he visto en su carrera, si tiene un par muy buenas, como 11-16-17, y varias otras.

 

Ya cerrando un poco mas:

Amigos/Conocidos Muertos – 5

Delano no es tremendamente sanguinario para con los amigos o conocidos de Constantine, al menos si se lo compara con el mismo Moore o con Ennis, que mata a 8 en 44 números, pero Delano, con sus 5 en 40 continúa con la tradición del personaje como lo imagina Moore y presenta y despide a varios.

Gary Lester – Gary tiene el honor de ser el primer amigo de John en morir en la etapa de Delano, lo cual pasa bastante pronto, siendo parte de la primera historia, que termina en el nro 2. Gary libera a un demonio, Mnemoth, y a Constantine no le queda otra en el momento que atrapar al demonio dentro del cuerpo de su amigo, que termina muriendo para neutralizar todo el tema.

Ray Monde – John le encarga que esconda y cuide a Zed-Mary y termina muerto a golpes por los Cruzados de la Resurrección por ser gay, siendo que éstos, como buenos fundamentalistas extremos cristianos, odiaban todo el tema del amor entre hombres, así que aprovechan y lo matan antes de llevarse a Zed para que sea la madre del nuevo Jesús, sin preguntarse un poco si no es un trasfondo un tanto… oscuro, como mínimo.

Ritchie Simpson – Su cuerpo se destruye mientras investigaba con su consciencia las computadoras de los Cruzados, pero su mente sobrevive en la red. Sobrevive así un tiempo, hasta que termina tomando el cuerpo vacío de Nergal y llenándose de poder, pero es llevado forzosamente al infierno por los gemelos esclavos-demonios de la inquisición que son los que se encargan de poner orden en el infierno, y lo condenan a diez mil años de descubrir los millones de grados de agonía y éxtasis antes de ser libre.

Se puede decir que no muere exactamente, aunque termina lo suficientemente mal como para que lo cuente en la lista.

Jerry – Al coleccionista amigo de John se lo termina llevando Winnie Pooh nadie sabe bien donde pero a una suerte de muerte, en el final de una historia muy metaliteraria de Delano, tal vez influida por algún psicotrópico o por los procesos creativos más cercanos a la psicodelia, porque es la más delirante de su etapa, aunque resulta ser un número decente.

Geoffrey Talbot – El ex-policía del arco de Fear Machine, me debatí un poco con la idea de incluirlo por no ser estrictamente un amigo de John, pero se llevan bastante bien además de éste deberle algo, condición casi excluyente para esta lista y termina muriendo estando metido en toda una trama de Constantine, así que me decidí por ponerlo al final.

 

 

 

Bueno, claramente me terminó quedando un poco larga la reseña y es por eso también que tardé bastante en terminarla, motivo por el cual hay tanto espacio entre mi anterior posteo y este. No era la intención, pero en el medio también se vino Navidad y Año Nuevo y no quedó otra que festejar un poco, lo cual viene bien. La siguiente a postear procuraré hacerla de algo más corto, pa balancear.

Rating: ★★★☆☆

 

 

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