[2005] Local #01

 

Por algún motivo estuve leyendo últimamente varios comics del género “indie”, o sea, comics de editoriales chicas, alejadas del mainstream, con historias más personales, de cualquier género menos el superheroico (en general, algo hay), con arte en blanco y negro. Algo bastante más organizado que la mayor parte de los fanzines que existieron, siendo el punto intermedio entre un fanzine a pulmón y algo publicado por una de las grandes editoriales. Supongo que lo que estuve leyendo es lo más comercial de todo lo indie, cosas como Scott Pilgrim (que tiene su propia película hecha por Edgar Wright, el mismo director de Shaun of the Dead y Hot Fuzz, aunque me quedo con el comic), Demo, The Adventures of Barry Ween, y Local, que es justamente de lo que trata esta reseña.

Local es una serie de 12 números escrita por Brian Wood (DMZ, Northlanders, Demo) y dibujada por Ryan Kelly (Northlanders, Giant Robot Warriors), que tardó tres años en salir entera, entre el 2005 y 2008. Publicada por Oni Press.

No es un comic de Vertigo, pero tranquilamente podría haber sido publicado ahí, de hecho Wood y Kelly colaboran juntos en Northlanders, como dicen los paréntesis.

En esta reseña cambio la manera en la que escribo sobre los diferentes títulos, porque solamente voy a hablar del primer número (y eventualmente hacer las 11 restantes, aunque no seguidas). Esto lo hago porque, por como es Local, aunque hiciese una reseña de la serie entera, igual tendría que hablar bastante de cada número por separado primero, por lo distintos que son y de paso de esta forma las voy espaciando.

Local es una serie que tiene como protagonista a Megan McKeenan, una chica que tiene 17 años en el primer número. Ella no es la protagonista de cada número, algunos tienen otros, aunque Megan siempre aparece aunque sea por un par de paneles. Megan va a ir creciendo bastante a lo largo de Local, terminando la serie con treinta y tantos años, y esto lo permite la narrativa no lineal de Wood, que hace saltos de varios años con cada número, junto con un salto de ubicación geográfica.

Una de las cosas interesantes que tiene Local, más allá del plot de cada número, es la atención al detalle que se puso para que cada lugar que aparece en la serie sea reproducido de manera completamente realista, haciendo que cada escenario que aparezca en la serie siempre sea un lugar real, nunca inventado.

El primer número “Ten thousand thoughts per second” hace honor a su nombre, y utiliza el recurso narrativo de contar muchas veces una misma situación variando algunos elementos y cambiando el final (los escenarios distintos que vemos son las maneras que Megan se imagina que la situación en la que está puede desenvolverse y terminar), para después contar la versión definitiva de lo que pasa. El recurso es uno que en general a mí siempre me cayó simpático, y acá está bastante bien aprovechado.

Este primer número no me encantó pero sí me gustó. Me pareció interesante y me dio ganas de seguir leyendo la serie, lo cual es un punto a favor.

La ubicación de este número es Portland, Oregon, una ciudad bastante grande de Estados Unidos. El número muestra a Megan en un auto con el que aparentemente es su novio drogadicto, que tiene intenciones de falsificar una receta de un opiáceo y usarla en la farmacia enfrente de donde están estacionados.

A partir de esta premisa vemos tres distintas situaciones que Megan se imagina, en la primera el novio hace la falsificación y ella entra a la farmacia. La farmacéutica le hace varias preguntas y no le cree nada, le avisa a la obra social y le dice que van a terminar contactando a sus padres.

Después vemos un segundo escenario en el que ella se encarga de la falsificación pero en la farmacia tenían un reporte de que el médico del que supuestamente era la receta había sufrido un robo de varios recetarios y la policía se los termina llevando.

En el tercer escenario Megan entra a la farmacia y le pide ayuda a la farmacéutica, le dice que sabe que la receta es trucha pero que igual se la de por favor para que el pibe no la freakee. La farmacéutica no le da las drogas y notifica a la policía pero le dice que salga por atrás, se vaya a la estación de tren y se vaya de la ciudad.

Ninguno de los escenarios convence a Megan, que sale del auto, manda a la mierda al pibe y se va, dejándole el que era su auto para que no la joda, y el número termina con ella sonriendo mientras espera al tren escuchando música y leyendo.

La verdad Local es lo primero que leo de Wood, y me está gustando bastante (todavía no termine de leerla), tiene muy buenos números. Este primer número no es el mejor de los que leí, pero si me parece un buen comienzo para la serie. Tiene varias emociones, y da una buena primera mirada a Megan, que parece no ser de esas personas que hacen las cosas al primer impulso. La segunda vez que lo leí, prestándole más atención a los detalles, me gustó un poco más.

Una de las mejores cosas de la serie, que ya se empieza a ver en este primer número, es el hecho de que las cosas se sientan reales, las situaciones, los personajes, son creíbles, y eso es un logro bastante grande, no es algo fácil de hacer en veintitantas páginas.

El arte de Ryan Kelly ayuda mucho a esto, gracias a su estilo realista y detallista. Kelly se luce en Local, y mejora con cada número.

En resumen, Local me parece algo bastante recomendable, que vale la leída.

Rating: ★★★☆☆

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