[1992—] Spawn

Spawn, creación de Todd McFarlane, es uno de los grandes símbolos de Image desde su fundación y primeros años (el primer número tiene fecha de tapa Mayo 1992, y fue uno de los primeros títulos de Image publicados cuando arrancaron a través de Malibu Comics), además de ser también un símbolo de los comics de los 90s en general.

McFarlane, que se había hecho famoso dentro del mundo del comic dibujando a Spider-Man, fue uno de los impulsores de irse de Marvel para empezar a trabajar con obras y personajes que sean creación y propiedad del autor y así fue que se convirtió en uno de los fundadores de Image. De esta manera llega a crear a Spawn, el cual al principio escribe y dibuja y después solamente escribe (para hasta terminar yéndose y volver eventualmente).

Spawn es un comic que ejemplifica casi todos los que después se convirtieron en clichés de los 90s: los comics sin mucha historia ni caracterización o desarrollo de personajes, centrados en la acción, con tipos con armas gigantes y trajes con muchos minibolsitos y cosas del estilo.

Sin embargo en los 90s esto era justamente lo que aparentemente la gran mayoría quería y compraba, y Spawn lograba distinguirse un poco más que otros ofrecimientos del momento como Youngblood o cualquier cosa por Liefeld, desde el arte y también desde la escritura, siempre hablando en comparación con el resto de los desastres genéricos, mal escritos, y demases. No estoy diciendo que Spawn sea un buen comic, por más que se publique ininterrumpidamente desde hace 20 años.

Cuando finalmente ordené mis comics en bolsitas y cajas como debe ser (tardé un poco en hacerlo, si), encontré mis tps y números sueltos de Spawn (tengo más o menos hasta el ochentialgo, con un agujero entre veintialgo y 46). Por recuerdos juveniles de cariño me lo puse a leer, y me colgué leyendo bastante, aunque antes de llegar hasta ese ochentialgo ya me había aburrido completamente y no lo volví a tocar, y me olvidé que había considerado escribir sobre esto hasta tiempo después, al armar una lista de cosas para ir posteando en la página.

Como dije en mi introducción a Comics VORTEX, no siempre voy a hablar de comics que me gustan, sino también voy a dedicarle algo de espacio a escribir sobre algunos que particularmente no me gustaron, como justamente es el caso acá. Por más cariño que le haya tenido en mi adolescencia, es una experiencia bastante distinta leer Spawn hoy, aunque tenga algún que otro momento decente, en general solamente en el arte, algunas pocas veces desde las historias.

Por otro lado, me veo obligado a remarcar que esta es una reseña medio mentirosa, ya que ni en pedo me leí todo Spawn (se sigue publicando aunque ya no la lea casi nadie, y va por el 215 y contando) ni lo pienso hacer realmente, así que esta reseña es más que nada sobre lo que si leí, que es hasta ese ochentialgo que tengo.

Como dije antes, Spawn, a pesar de toda su relativa fama (que tuvo su pico a lo largo de los noventas y se fue apagando poco a poco) no es un buen comic. Es pasable en sus mejores momentos, y muy malo en muchísimos otros.

El arte de McFarlane está muy bien realmente, la mayor parte del tiempo, especialmente para el tipo de comic que quiere hacer y Greg Capullo también tiene lo suyo, pero McFarlane claramente nunca tuvo pasta de escritor.

Es gracioso porque a pesar de eso, por la fuerza del arte y toda la movida que fue armando a través del comic, las miniseries, los spinoffs, la enorme línea de muñecos (que terminó haciendo que Todd McFarlane haga muñecos de cualquier cosa y se llene de guita con McFarlane Toys), la película y las series animadas, Spawn supo ser una fábrica de guita, y como dije antes,  un símbolo de los noventas en los comics (allá arriba con el X-Men de Jim Lee).

El problema con Spawn (o al menos el primero de los problemas que tiene) es el mismo que pasa con muchas cosas serializadas, incluyendo a muchas series de TV, especialmente a las que le empieza a ir bien. Cuando el creador se da cuenta de que esta haciendo una tremenda cantidad de guita y vendiendo mucho, empieza a alargar todo y a hacer números y números de relleno para que las ideas que sea que tenga tarden más en salir. Si estas ideas ya de por si ni siquiera son la gran cosa, o al menos están llevadas a cabo de una manera bastante aburrida y simplista, el resultado es peor.

Al principio de Spawn, McFarlane reconoció su poca cancha en eso de escribir (siendo los primeros números especialmente de cartón en cuanto a historia y diálogos) y llamó a Alan Moore, Neil Gaiman, Dave Sim y Frank Miller para que haga cada uno un número, con la intención de que uno lo lleve al Infierno, el otro tenga que ver con el Cielo, otro lo mande al Purgatorio y el último de vuelta a la Tierra y así cada uno lo ayudaba un poco a definir más al personaje y al universo de Spawn en varios aspectos.

Estos números, en especial el del infierno de Moore y el de Cerebus de Sim, son de los mejores de la serie (aunque el de Miller es bastante intrascendente).

Algunos números después de estos, Grant Morrison escribe tres números con los que no pasa demasiado, a pesar de ser Morrison. Jason Wynn, quien fue la orden de matar a Spawn cuando era humano y se llamaba Al Simmons, es convertido en el Anti-Spawn, soldado creado por el cielo para pelearle a Spawn de igual a igual y eliminarlo, cosa que obviamente no logra hacer, y al fallar vuelve a convertirse en Jason Wynn, sin recordar nada de lo que pasó.

Varios números después el personaje vuelve, pero el cielo usa esta vez el cuerpo de un creyente, y pasa a llamarse Redeemer (se ve que McFarlane se avivó de que Anti-Spawn era un poco demasiado genérico).

Alan Moore también vuelve a escribir el personaje, primero en una miniserie, Bloodfeud, la cual no leí, y después en la serie regular haciendo otro número en el que crea un nuevo personaje, The Freak, y prueba una vez más que el personaje de Spawn tiene potencial para buenas historias o al menos algunas decentes, solo que en general no se dan cuando es McFarlane el que escribe.

El argumento principal de Spawn, y sus temas fundamentales no son nada demasiado nuevo tampoco. Un soldado altamente entrenado de black ops secretas del gobierno es asesinado y hace un trato con uno de los demonios principales del infierno para volver a la tierra y volver a ver a su esposa Wanda, pero se da cuenta de que el demonio lo había cagado aprovechándose de que los términos hayan sido específicamente vagos.

Vuelve cinco años después de su muerte, completamente desfigurado, convertido en un Hellspawn, uno de los soldados principales del infierno destinado a ser un capitán del ejército al agotar las reservas de energía/poder que le había dado Malebolgia, el demonio en cuestión. Al terminarse esta reserva Al Simmons, Spawn, iba a tener que volver al infierno y servir a Malebolgia. Wanda, su ex esposa, está casada con el que era su mejor amigo y obviamente también está metido en el tema el cielo, que tiene clases de ángeles cazadores de Hellspawns (Angela es la primera que aparece, creada por Gaiman, uno de los personajes más conocidos de la franquicia aparte de Spawn).

Por otro lado, también está el detalle de que por más demonio que sea Malebolgia, claramente tiene sentido de la estética, ya que les diseño un traje casi casi de superhéroe/supervillano a sus capitanes del ejército de los infiernos (que es lo que vendría a ser cada Hellspawn), con sus colores rojo, blanco y azul oscuro/negro/gris oscuro después. A esto se le suman un par de pines de calaveras para sostener la capa, otra de hebilla del cinturón del que salen varias cadenas, así Spawn es más metalero y EXTREME, y una capa roja gigantesca, que va variando de tamaño dependiendo las ganas de dibujarla que tenga McFarlane o cada artista.

Alma perdida atormentada con un amor perdido, pelea entre el cielo y el infierno, lo cual implica ángeles y demonios, son temas bastante comunes, pero que bien desarrollados, pensados, ejecutados, hacen que a nadie le importe la poca originalidad o lo repetitivo de algunos temas, pero ese no es el caso acá, al menos la gran mayor parte del tiempo.

Spawn no es tampoco un desastre, pero realmente nunca llega a ser más que pasable, al menos en todo lo que leí.

Supuestamente la serie spinoff de Sam & Twitch cuando la escribía Bendis estaba buena, pero todavía no la leí. Teniendo en cuenta lo inflado que esta Bendis (lo único que realmente me gusto de lo que leí de el es Powers, y la leí hace bastante, la debería releer), no le tengo tanta fe tampoco.

Spawn puede llegar a despertar nostalgia en los que hayan tenido alrededor de esa edad en los noventas y que hayan leido Spawn en ese momento, cuando era algo nuevo y estaba en su auge y pico de popularidad subsiguiente, que habían muñecos por todos lados y poco después salía la muy buena serie de HBO (la película con actores es bastante mala, Michael Jai White tiene mucha más onda como Kimble siendo asesinado indirectamente por el Joker). Hasta tengo un amigo que a pesar de que leyó muy pocos comics en su vida, si leyó Spawn cuando eramos adolescentes (y se lo compró el, ni se lo tuve que prestar) y hasta el día de hoy sigue diciendo que Spawn esta muy bueno. Eso no me hace confiar tanto en su gusto en el día de hoy, pero bueno, son gustos.

Hace un tiempo leí que McFarlane volvía a escribir Spawn, lo cual supuestamente era una gran noticia y que era parte del gran plan que McFarlane había tenido para Spawn desde el principio, que es lo que siempre dijo, pero que lo estiró hasta el punto de irse un par de años y dejar a otro escribiéndolo. Para el momento que termine Spawn ya creo que no le va a interesar a nadie, pero todavía deben haber algunos fans por ahí dando vueltas.

El problema, en lo que yo leí, es en realidad bastante simple. Como dije, McFarlane no sabe escribir demasiado bien. Todos los personajes son demasiado chatos, unidimensionales, acartonados, desde el primero al último. La mayoría de los intentos de caracterización se ven como si fuesen actores de un corto de bajo presupuesto que hacen lo que pueden.

A eso se le suman varios personajes secundarios o enemigos de Spawn, que tienen un diseño tan noventas-Image, que a veces asustan. Pero lo más importante de todo, es la manera en la que se estiró la historia hasta que cada vez haya menos gente que le importe. El supuesto gran plan de McFarlane es chamullo o lo debe haber cambiado varias veces teniendo en cuenta la gran cantidad de años que ya pasaron. El que se queja de los capítulos de relleno en Lost o de su final no debe haber seguido mucho tiempo a Spawn.

La primera aparición de Billy Kincaid es de los pocos números buenos de McFarlane, al menos de los que leí, teniendo en cuenta que leí menos de un tercio de la serie existe la posibilidad de que haya alguno más que esté bueno o zafe, al menos espero que sea así teniendo en cuenta que, como dije antes, sigue saliendo 20 años después del primer número.

Billy Kincaid es un asesino serial de nenes, probablemente pedófilo, que es soltado por la policía por estar supuestamente reformado (aunque estaba claro que no lo estaba ni un poco) y empieza a matar nenes de nuevo ni bien sale. Spawn lo termina matando, y el número tiene una muy buena última página, con bastante fuerza, con Billy Kincaid muerto, colgado en bolas con cadenas en la oficina de Sam y Twitch, dos detectives, con la frase de heladero que Billy cantaba, pero deformada (Kids scream and I scream, so I made him scream… and scream… and scream).

Como toda propiedad que hizo mucha plata, Spawn tuvo algunos crossovers, con WildC.A.T.s y Batman y uno con Witchblade y el Spawn medieval. Los únicos que leí de estos son los dos que tuvo con Batman. Para hacer este crossover Image y DC llegaron a un arreglo y cada una de las compañías publicó un especial por separado, siendo el de Image bastante mejor que el de DC, que es bastante choto, pero sin llegar a ser gran cosa tampoco.

El especial publicado por Image está escrito por Frank Miller y dibujado por McFarlane, que se luce bastante en este especial, si bien tiene algunos momentos demasiado noventas en el arte, McFarlane siempre fue uno de los mejores exponentes de la moda en cuanto a calidad (por más noventoso que resulte de a ratos, sigue siendo muy fluido la mayor parte del tiempo). La historia de Miller es muy básica y la interacción entre los dos personajes no es la gran cosa, pero en sí el especial zafa, se deja leer.

El especial de DC, como dije antes, es bastante malo. Tres escritores se encargaron de escribirla, Alan Grant, Chuck Dixon y Doug Moench (o sea, los escritores de los noventas de Batman), y la verdad prueban una vez más eso de que más gente pensando no significa que haya un mejor resultado. El arte es de Klaus Janson y no ayuda mucho, lo cual es raro. El arte de Janson en general me gusta mucho (si bien no me termina de convencer la forma que tienen sus caras a veces) y es muy bueno entintando, tiene un toque muy distintivo, pero acá la verdad parece mediocre y eso que está entintado por el mismo.

Todo el especial tiene la apariencia de haber sido muy apurado, los dibujos y el guión, y, con una historia que gira alrededor de la isla de Roanoke (supuesto misterio demasiado sobreusado en muchas historias de cualquier medio), no tiene ni siquiera un concepto original.

En fin, si alguna vez releo a Spawn hasta el final supongo terminaré haciendo una segunda parte de esta reseña, pero no creo que termine diciendo nada demasiado diferente.

De tener más de 18-22 años, recomiendo leer Spawn solamente por curiosidad de ver que era eso que movió a tanta gente en los noventas, pero, especialmente teniendo en cuenta que ya de por sí más allá de los firuletes no era la gran cosa en ese momento, no resiste demasiado bien el paso de los años, y termina siendo todavía más de cartón hoy. O por ahí es que me estoy poniendo viejo y no lo puedo apreciar más, pero me parece que es un avance personal en este caso.

Rating: ★★☆☆☆

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