[1992—] Spawn

Spawn, creación de Todd McFarlane, es una de las grandes piedras fundadoras de Image desde su lanzamiento – el primer número tiene fecha de tapa Mayo 1992, y fue uno de los primeros títulos de Image que salieron a la venta cuando arrancaron publicando a través de Malibu Comics hasta poder hacerlo solos, y es uno de los principales símbolos de los comics de los 90s en general. Esto puede no sonar como algo muy bueno, pero al menos es de los mejores.

McFarlane, que ya hacía un par de años que se había convertido en una estrella del mundo del comic dibujando a Spider-Man, parte del grupo selecto en vender más de 1 millón de unidades de un comic (Spider-Man #1 – 2M+), fue con Rob Liefeld uno de los principales impulsores de irse de Marvel para empezar a trabajar con obras y personajes que sean creación y propiedad del autor. No me voy a extender en esto, la historia de Image es bastante linda y tiene un par de documentales y especiales de youtube dedicados muy buenos y recomendables.

El resumen es que para lanzar Image cada fundador se encarga de crear una serie mensual con creaciones nuevas y originales, y McFarlane saca entonces de un cajón de su adolescencia a Spawn, a quien termina de definir y crear. Al principio dibuja y escribe, muy rápido va teniendo cada vez menos tiempo para dibujar y pasa a entintar y escribir o al menos aportar en el argumento mientras que del guión se encarga otro, etc. En algún que otro momento deja que otros escritores escriban un tiempo, pero siempre termina volviendo, hasta el día de hoy y por lo que dice, hasta que se muera o nadie más compre un número de Spawn. Si hay algo de lo que no se lo puede acusar a McFarlane es de falta de dedicación y lealtad con su personaje.

Spawn es un comic que ejemplifica casi todos los que después se convirtieron en clichés de los 90s: comics sin mucha historia ni caracterización o desarrollo de personajes, centrados en la acción, con tipos con armas gigantes y trajes con muchos minibolsitos y cosas del estilo.

De hecho, a mi izquierda se ve la primera imagen de cuerpo completo de Spawn, en su nro 1, por ende recién salido del infierno… y ya tiene una tira de bolsitos en el muslo!

Sin embargo en los 90s esto era justamente lo que aparentemente la gran mayoría quería y compraba, y Spawn no es ni por cerca el peor exponente de todos sus excesos. Al principio, el primer par de años o por ahí, tiene más de estas cosas y a un nivel más notorio, pero con el tiempo McFarlane lo va llevando más hacia el lado de horror urbano y alejándose cada vez más de lo superheroico.

Desde el principio logra distinguirse un poco más que otros ofrecimientos del momento como Youngblood o cualquier cosa por Liefeld, desde el arte y también desde la escritura, siempre hablando en comparación con el resto de los desastres genéricos, mal escritos, y demases. No estoy diciendo que Spawn sea un gran comic, ni tampoco en general uno bueno, de hecho en general hay muchos más momentos en los que definitivamente no lo es. Pero por algo se publica ininterrumpidamente desde hace 30 años, por más que haya bajado de las ventas de cientas de miles de copias a costarle estar en Top 50s de ventas.

Aún leyendolo hoy, tanto tiempo después, sigue teniendo algo. Hay algo atractivo, interesante, con personalidad. A la vez también hay cosas como paredes y paredes de texto repetitivo, o expositivo o de nada y bastante nada. Largos años después se siguen evidenciando cosas con la escritura, por decirlo de una manera, como por ejemplo elecciones en el flujo de la narrativa medio raras, que no se leen tanto como algo experimental ejecutado bien sino como omisiones, o limitaciones, etc.

Puede que con como me pasa con varias cosas de la época, la nostalgia también influye dentro de todo esto, y junto con todas estas contradicciones, Spawn me termina gustando algo a pesar de sí mismo.

En su momento dejé de comprar el comic alrededor del nro 84, por ahí, en el ’99 justamente. No fue a propósito claramente, pero pega con haberlo dejado en los 90s al avanzar al nuevo milenio, como fueron haciendo muchos. Olvidado por varios largos años, cuando finalmente ordené mis comics en bolsitas y cajas como debe ser (tardé un poco en hacerlo, si), encontré mis tps y números sueltos de Spawn. Por estos recuerdos juveniles de cariño me lo puse a leer, y me colgué leyendo bastante, aunque antes de llegar hasta ese ochentialgo ya me había aburrido completamente y no lo volví a tocar hasta nuevamente otros años después.

Spawn tiene buenos momentos, más que nada desde el arte, algunas pocas veces desde las historias, pero está demasiado empapado del zeitgeist de los 90s (lo cual es bastante lógico siendo que aporto lo suyo a definirlo), y en una retrospectiva 30 años después esto se nota demasiado de a momentos. En otros no tanto, y te engancha. Pero después aparece un personaje como Cy-Gor. Los primeros años de Spawn en general no envejecen tan bien.

Por otro lado, me veo obligado a remarcar que esta es una reseña medio mentirosa, ya que ni en pedo me leí todo Spawn (se sigue publicando aunque esté lejos de sus años de gloria, y va por el 315 y contando), ni lo pienso hacer realmente, así que esta reseña es más que nada sobre lo que si leí, que en esta nueva oleada de nostalgia me hizo llegar hasta el ciento y algo.

Volviendo al comic, la verdad que el arte de McFarlane está muy bien realmente, especialmente para el tipo de comic que quiere hacer y después el que lo reemplaza por varios años es el gran Greg Capullo, por lo que el arte es algo que en general se mantiene consistentemente en nivel alto. Si a uno le genera rechazo el arte de McFarlane y estos primeros años de Capullo, ahí si ya veo complicado cualquier aprecio por Spawn.

A pesar de que Todd tarda bastante en asentarse como escritor, por la fuerza del arte y toda la movida y popularidad que fue ganando a través del comic, las miniseries, los spinoffs, la enorme línea de muñecos (que terminó haciendo que McFarlane haga muñecos de todo tipo y se llene de guita con McFarlane Toys), la película y las series animadas, Spawn supo ser una fábrica de guita. Spawn #1 hasta el día de hoy sigue siendo el comic estadounidense no DC y Marvel más vendido de la historia, con más de 1.7 millones de unidades vendidas (que alguien le saque el puesto es casi completamente imposible).

A muy poco de arrancar con Spawn, McFarlane reconoce su poca cancha en eso de escribir, siendo los primeros números especialmente de cartón en cuanto a historia y diálogos (aunque no por falta de palabras, las recurrentes paredes de texto sorprenden para un comic tan enfocado en el arte). Llama entonces a Alan Moore, Neil Gaiman, Dave Sim y Frank Miller para que haga cada uno un número, siguiendo la visión e idea general de Todd, pero aportandole las ideas suyas que puedan y le gusten. Mas o menos termina en que uno lo lleva al Infierno, otro se encarga del Cielo, otro del «Purgatorio» (es el que más comillas se merece, el de Dave Sim es más que nada sobre lo que es Image y los derechos de autor) y el último de vuelta a la Tierra. Así cada uno le daba una mano y lo ayudaba un poco a definir más al personaje y al universo de Spawn en varios aspectos.

Estos números, en especial el del infierno de Moore y el de Cerebus de Sim, son de los mejores de la serie. El de Miller es bastante intrascendente y el de Gaiman es interesante pero no es la gran cosa, aunque termina siendo el más relevante a futuro en más de un sentido, al crear e introducir los personajes de Angela, Cogliostro y Medieval Spawn. Vuelvo sobre esto después, la historia es bastante conocida igual.

Algunos números después, Grant Morrison escribe tres números con los que no pasa demasiado. Jason Wynn, quien fue quien dio la orden de matar a Spawn cuando era humano y se llamaba Al Simmons, es convertido en el Anti-Spawn, soldado creado por el cielo para pelearle a Spawn de igual a igual y eliminarlo, cosa que obviamente no logra hacer, y al fallar vuelve a convertirse en Jason Wynn, sin recordar nada de lo que pasó.

Varios números después el personaje vuelve, pero el cielo usa esta vez el cuerpo de un creyente, y pasa a llamarse Redeemer (se ve que McFarlane se avivó de que Anti-Spawn era un nombre un poco genérico y bastante choto).

Alan Moore también vuelve a escribir el personaje, primero en una miniserie, Bloodfeud, la cual no leí, y después en la serie regular haciendo otro número en el que crea un nuevo personaje, The Freak, en done prueba una vez más que el personaje de Spawn tiene potencial para buenas historias o al menos algunas decentes.

El argumento principal de Spawn, y sus temas fundamentales no son nada demasiado nuevo. Un soldado altamente entrenado de black ops secretas del gobierno es asesinado y hace un trato con uno de los demonios principales del infierno para volver a la tierra y volver a ver a su esposa Wanda, pero se da cuenta de que el demonio lo había cagado aprovechándose de que los términos hayan sido específicamente vagos.

Vuelve cinco años después de su muerte, completamente desfigurado, convertido en un Hellspawn, uno de los soldados principales del infierno destinado a ser un capitán del ejército al agotar las reservas de energía/poder iniciales que le había dado Malebolgia, el demonio en cuestión. Al terminarse esta reserva, Al Simmons – Spawn, iba a tener que volver al infierno y servir a Malebolgia. Wanda, su ex esposa, está casada con el que era su mejor amigo y obviamente también está metido en el tema el cielo con sus ángeles y distintos tipos de aliados (vampiros inclusive, por un par de números, en una elección particular de McFarlane).

Por otro lado, también está el detalle de que por más demonio que sea Malebolgia, claramente tiene sentido de la estética, ya que les diseñó un traje casi casi de superhéroe/supervillano a sus capitanes del ejército de los infiernos (que es lo que vendría a ser cada Hellspawn), con sus colores rojo, blanco y azul oscuro/negro/gris oscuro después. A esto se le suman un par de pines de calaveras para sostener la capa, otra de hebilla del cinturón del que salen varias cadenas, así Spawn es más metalero y EXTREME, y una capa roja gigantesca, que va variando de tamaño dependiendo las ganas de dibujarla que tenga McFarlane o cada artista. Lo más gracioso igual siempre va a ser la tira de bolsitos del infierno para el muslo, para que no le falte donde guardar el cepillo de dientes y la billetera.

Alma perdida atormentada por su amor perdido, pelea entre el cielo y el infierno, ángeles y demonios, son temas bastante comunes, pero si están bien desarrollados, pensados, ejecutados, hacen que a nadie le importe la poca originalidad o lo repetitivo de algunos temas. No es el caso acá más veces que no, aunque cada tanto tiene sus buenos momentos.

Supuestamente la serie spinoff de Sam & Twitch cuando la escribía Bendis estaba buena, o al menos los comentarios en general venían por ese lado, pero todavía no la leí.

Hace un tiempo leí que McFarlane volvía a escribir Spawn, lo cual supuestamente era una gran noticia y que era parte del gran plan que McFarlane había tenido para Spawn desde el principio, que es lo que siempre dijo, pero que lo estiró hasta el punto de irse un par de años y dejar a otro escribiéndolo.

El problema principal, en lo que yo leí, es en realidad bastante simple. Como ya mencioné un par de veces, la historia principal no tiene nada de malo en sí, pero a McFarlane bastante consistentemente le cuestan distintos aspectos de la parte del guión.

Los personajes en su mayor parte son chatos, unidimensionales, acartonados. Los diálogos son muchas veces poco naturales y la alternativa es paredes de texto que a veces ocupan varias páginas enteras. Cuando es más que nada expositivo es más fácil de leer entre líneas o saltear, y es algo más perdonable orientado hacia nuevos lectores por ejemplo, pero no cuando hay que leer con más detalle cada párrafo para ver si en los excesos descriptivos o lo que sea haya algo más relevante.

Después por otro lado hay elecciones raras con respecto al ritmo de la historia. moviendo escenas y eventos en una progresión que se saltea cosas que uno imagina relevantes para mostrar, para detenerse en un momento un poco más anticlimático o directamente saltar a una resolución o escena que uno se imagina como un epílogo después de mostrar la escena de la resolución. Un ejemplo de esto es un número en el que Spawn se encuentra con una amenaza de turno menor, a la que se le dedica todo el número a la presentación y desarrollo, pero después pasa a la reacción y pensamientos de Spawn sobre lo que había hecho para terminarlo, sin mostrar la escena de resolución en sí.

Este tipo de cosas por ejemplo podría ser una elección estilística y no necesariamente un error, y como concepto comparto que es completamente válido justar con las estructuras y ritmo de la narrativa de la manera que se quiera, pero si el resultado no es el mejor no hay una gran diferencia con que sea una limitación directamente.

A estas cosas se le suman varios personajes secundarios o enemigos de Spawn con un diseño tan noventas-Image, que a veces asustan. Aunque es lo que son, justamente y con los años esto se aliviana y cambia mucho el estilo del cómic en general, y del diseño de personajes.

La primera aparición de Billy Kincaid es de los pocos números buenos de McFarlane, al menos de los que leí, teniendo en cuenta que leí menos de un tercio de la serie existe la posibilidad de que haya alguno más que esté bueno o zafe, al menos espero que sea así teniendo en cuenta que, como dije antes, sigue saliendo 30 años después del primer número.

Billy Kincaid es un asesino serial de nenes, probablemente pedófilo, que es soltado por la policía por estar supuestamente reformado (aunque estaba claro que no lo estaba ni un poco) y empieza a matar nenes de nuevo ni bien sale. Spawn lo termina matando, y el número tiene una muy buena última página, con bastante fuerza, con Billy Kincaid muerto, colgado en bolas con cadenas en la oficina de Sam y Twitch, dos detectives, con la frase de heladero que Billy cantaba, pero deformada (Kids scream and I scream, so I made him scream… and scream… and scream).

Una cosa que llama la atención de los inicios de Spawn fueron los elementos de Youngblood presentes en la naciente continuidad, con varias menciones ya desde el primer número, pero principalmente al hacer que Chapel sea el asesino de Spawn. Se ve que hubo un intento al principio de crear una continuidad compartida entre los fundadores de Image, pero no fue una gran idea, más siendo que el primero en tener conflictos con el resto y en irse fue Liefeld.

Resumiendo un poco, el motivo por el cual Spawn fue decreciendo en popularidad constantemente después de haber llegado tan alto está claro que no es uno sólo.

Fui enumerando varias críticas, se pueden sumar más también, como la manera en la que McFarlane fue estirando la historia y empezando gran cantidad de series regulares relacionadas paralelas, después de resistirse varios años a hacerlo.

Pero lo cierto es que si bien McFarlane como guionista no mejora gigantescamente, si lo hace y definitivamente como mínimo la historia no empeora. Inclusive por largos períodos da un paso atras para aportar en el argumento y dejarle el guion a otros escritores y mejora este aspecto.

Por el lado del arte, como dije antes McFarlane deja rápido de dibujar pero el reemplazante que lo acompaña por largos años es Greg Capullo, y algún que otro invitado que completa un hueco nunca desentona mucho.

Puede que sea que el hecho de que Spawn nunca tuviera una gran historia o llegue a ser un gran personaje en todo sentido, acompañando toda la creatividad, diseño, arte, etc.

Puede que sean tantas escenas de Spawn maltratando y gritándole en la cara a vagabundos, escritas por un millonario que se gastó 3 millones de dólares en una pelota de baseball. Más allá de la frase bardeando un poco a McFarlane (son igualmente, muchas las escenas de maltrato de Spawn a vagabundos bastante innecesarias), puede que también haya tenido algo que ver la personalidad de Spawn, que de a momentos es repelente.

Es el protagonista, tiene su escena obligatoria en la que Dios le dice que es «The One», tiene su diseño metalero que nos gusta y poderes interesantes y que se ven bien, pero la verdad que cuesta muchas veces caer medianamente bien. Si no le está gritando a sus amigos y desconocidos, se la pasa llorando y gritando (esta bien, la tragedia, su vida es una mierda, es logico, etc). Siempre y cada vez que le dicen «Spawn, no hagas eso porque va a pasar algo malo» va y lo hace, y se manda una cagada, al punto de que McFarlane se debe haber dado cuenta de que tenía esta «tendencia» e hizo que un par de veces más de estos ejemplos el resultado sea positivo, y todo gracias a rebelarse contra lo que le dicen. Muy cada tanto se humaniza un poco más, trata bien a algún amigo o tiene un gesto lindo, pero hay largos pasajes de varios números en los que lo que uno más quiere es que alguien se le plante y le grite que es imbancable y nadie se lo aguanta, que le ponga un poco más de onda o se busque otros callejones.

Además de la personalidad en sí, esto se conecta con un tema más abarcativo, el hecho de que nunca termina de congeniar del todo lo que el público en su mayoría espera de Spawn con respecto a lo que McFarlane quiere que sea, y puede que este termine siendo uno de los motivos principales de que varios vayan dejando. Spawn se aleja del comic de acción con elementos superheroicos y sobrenaturales para meterse cada vez más en aspectos de terror urbano, convirtiendose en pasajes en una mezcla de Batman/Punisher/Spectre/John Constantine, etc, castigando en formas creativas a unos junkies asesinos y ejemplos del estilo.

Es cierto que estos elementos están en Spawn desde el principio, McFarlane de hecho evoca su primera historia bien recordada de Billy Kincaid y se enfoca más hacia eso, pero no funciona muy bien.

También está claro que la película de Spawn no le hizo grandes favores, ni al comic, ni a la marca en general, a pesar de haber duplicado su presupuesto en ganancias brutas contando todo el mundo. La película la vieron miles de personas, pero fue medio mediocre y bastante alejada del comic al menos desde la visión de alguien que lo haya agarrado a partir de ahí.

Entre otras cosas, nunca se decide que tono quiere, si es todo realista, trágico, terrible y metalero, o si es todo una parodia camp, con Clown tirandose y haciendo dos chistes de pedos distintos en 5 minutos, un Jason Wynn que es TAN malo que fuma y apaga los puchos en un cenicero adentro de una pecera con DOS escorpiones y una Jessica Priest con risas maníacas de supervillana (Wynn no se queda atras). Por otro lado, la escena de transformación de Violator aun hoy está buena, y a pesar de que la hayan bardeado ampliamente, la capa no se ve tan mal.

La serie animada de HBO es otra cosa, le fue muy bien, no es poca cosa haber llegado a las 3 temporadas en ese momento con una serie animada para adultos, antes de que se haga popular por USA el anime. Pero además es mucho más lograda, en cuanto al personaje, la historia, visualmente. Inclusive mejora la historia original en muchos aspectos, y el desarrollo es mucho más natural (para una historia de un hellspawn del infierno). Viendolo en retrospectiva también, suena como algo mucho más posible que alguien que venga de la serie agarre un comic de Spawn y se interese más, que en el caso de la película.

Está claro que a Spawn lo afectó mucho, como a todos, la constante y fuerte contracción del mercado de los comics conforme los especuladores se daban cuenta de que si eran miles especulando y comprando millones de comics, las compañías publicaban cada vez más millones de copias y nuevos títulos con más nros 1 y portadas alternativas. Eventualmente se avivaron de que la plata que esperaban ganar al vender estos comics estaba atada a su rareza, por lo que simplemente estaban gastando plata en comics (y de hecho hasta el día de hoy hay muchísimos comics de esa epoca que se venden por menos del precio de tapa, nros 1 y cromados o no).

Supongo que un poco de todo esto, en distintos grados, y algunas otras cosas más también fueron lo que contribuyó a que poco a poco el gigante de Spawn vaya desapareciendo del mainstream. Durante años logró el objetivo de Todd de ser famoso en casi cualquier casa (especialmente de USA, pero en el mundo bastante también), pero creo que para hoy ya está claro que no es igual o más grande que Spider-Man, que era otro objetivo personal.

Como toda propiedad que hizo mucha plata, Spawn tuvo algunos crossovers, con WildC.A.T.s, Batman y uno con Witchblade y el Spawn Medieval. Los únicos que leí de estos son los dos que tuvo con Batman. Para hacer este crossover Image y DC llegaron a un arreglo y cada una de las compañías publicó un especial por separado, siendo el de Image bastante mejor que el de DC, que es bastante choto, pero sin llegar a ser gran cosa tampoco.

El especial publicado por Image está escrito por Frank Miller y dibujado por McFarlane, que se luce bastante en este especial. Si bien tiene algunos momentos demasiado noventas en el arte, McFarlane siempre fue uno de los mejores exponentes de la moda en cuanto a calidad (por más noventoso que resulte de a ratos, sigue siendo muy fluido la mayor parte del tiempo). La historia de Miller es muy básica y la interacción entre los dos personajes no es la gran cosa, pero en sí el especial zafa, se deja leer.

El especial de DC, como dije antes, es bastante malo. Tres escritores se encargaron de escribirla, Alan Grant, Chuck Dixon y Doug Moench (o sea, los escritores de los noventas de Batman), y la verdad prueban una vez más eso de que más gente pensando no significa que haya un mejor resultado. El arte es de Klaus Janson y no ayuda mucho, lo cual es raro. El arte de Janson en general me gusta mucho (si bien no me termina de convencer la forma que tienen sus caras a veces) y es muy bueno entintando, tiene un toque muy distintivo, pero acá la verdad parece mediocre y eso que está entintado por el mismo.

Todo el especial tiene la apariencia de haber sido muy apurado, los dibujos y el guión, y, con una historia que gira alrededor de la isla de Roanoke (supuesto misterio demasiado sobreusado en muchas historias de cualquier medio), no tiene ni siquiera un concepto original.

En fin, si alguna vez releo a Spawn hasta el final supongo terminaré haciendo una segunda parte de esta reseña, pero no creo que termine diciendo nada demasiado diferente.

Spawn genera nostalgia y cariño en miles y miles de personas. Es difícil de explicarle a un centennial/millenial que no haya vivido su auge y pico de popularidad lo gigante que fue Spawn.

No alcanza con mencionar que su número debut sigue siendo hasta hoy el comic independiente más vendido de la historia, que habían miles de muñecos por todos lados, que tuvo una muy buena serie animada de HBO y una película live action con presupuesto de varios millones (que salió en 1997 y es bastante mala, entre otras cosas, el CGI de la época no estaba todavía preparado para traducir Spawn con justicia a la pantalla). Hasta tengo un amigo que a pesar de que leyó muy pocos comics en su vida, si leyó Spawn cuando eramos adolescentes (y se lo compró el, ni se lo tuve que prestar) y hasta el día de hoy sigue diciendo que Spawn esta muy bueno. Eso no me hace confiar tanto en su gusto en el día de hoy, pero bueno, son gustos.

Recomiendo leer Spawn más que nada por curiosidad de ver que era eso que movió a tanta gente en los noventas, pero teniendo en cuenta que ya de por sí, más allá de los firuletes, no era la gran cosa en ese momento y no resiste demasiado bien el paso de los años.

Rating: ★★½☆☆

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